Laura estaba asustada, pero también aliviada de que hubiera terminado y de que Marco no hubiera intentado de alguna manera prolongar la presentación. Y se sintió aún más aliviada de que nadie hubiera sido capaz de ver su cuerpo en un momento como ese. Había enfrentado todo eso por confiar en el hombre que amaba. Marco la ayudó a quitarse las medias y el vestido. Cuando Laura entró en la bañera cerró los ojos y dejó escapar una lágrima. —Cariño, ¿puedo estar ahí contigo o realmente no me quieres cerca? —Necesito sentir tu aroma. Marco no esperó una nueva petición, se deshizo del pantalón n***o que vestía y entró con su mujer en la bañera. —¿Me perdonarás algún día? Laura besó su rostro. —No me obligaste, yo elegí sostener tu mano, ¿recuerdas? Solo me sentí incómoda de ser observad

