Charlie: —Oye, amigo. Definitivamente, eres un idi*ta. Le di una mirada irritada. —¿Alexander, podrías al menos darme un consejo? —Le pedí mientras nos acercábamos a su casa. Él levantó sus manos. —No me meto en eso. Además, debiste decírselo hace un mes cuando cambiaste sus pastillas por placebos. Me pasé una mano por mi cabello. —Lo sé, pero estaba asustado. Como sea, ¿cómo crees que reaccione? —Quise saber su opinión. Alexander abre la puerta de su casa y se ríe carcajadas. —Lo más probable que es que te deje durmiendo en el jardín. —Él palmeó mi hombro —Pero descuida, que seguro tus padres te reciben esta noche. Me aparté de él. —No me jod*s, Spencer. ¿Te estoy pidiendo un consejo y me dices esto? Alexander vuelve acercarse y pone un brazo sobre mis hombros. —Tranquilo Charlie,

