Pasan dos años, luego de ese incidente, estoy en la universidad y recibo una llamada de mi padre. Es extraño parece que se despide de mí, me hace prometerle que voy a ser la mujer dulce que siempre he sido, entregada siempre a ser la mejor y que no voy a permitir que mi madre interfiera en mi vida, nunca, así deba empezar de cero. —¿Qué sucede? —Hija, te amo. —¿Qué sucede papá? ¿Es mamá?. —Se hace un silencio absoluto, ya sé la respuesta. —Esta vez fue demasiado lejos. —Papá, tranquilo, voy a tomar un vuelo y nos vemos al rato, todo va a estar bien, lo prometo. —Promételo Alison, promete que nunca vas a dejar que ella interfiera en tu vida. —Lo prometo papá. —Debo colgar, siempre serás mi princesa. Hasta siempre hija mía. Mis ojos se llenan de lágrimas y mi pecho de angustia, e

