No sé de donde saqué tantas fuerzas para hacer lo que acababa de hacer. Procure mantenerme serena y tranquila. No quería seguir agrandando el escándalo, pero también sabía que no podía guardar silencio, no podía defraudar a nadie pero esto me tenía en verdad nerviosa. Inesperadamente me crucé con Martín, que andaba muy perdido y me “apoyo”, su aliento estaba realmente alcoholizado y su nariz demasiado roja para mi gusto, de repente a mi cabeza llegaron recuerdos de Alex, razón por la que tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no romperle en la cabeza mi cartera, "no puedes fallar" era lo único que se repetía en mi cabeza. En verdad era desagradable verlo. Su barba, todo su aspecto era demasiado desgastado. Todo el incidente comenzó cuando entre a una tienda de ropa para bebés, e

