No voy a mentir, amanecer desnuda en los brazos de la persona que amas no tiene precio, no tiene comparación, nada en el mundo puede darme tanta felicidad como la que siento en esté momento, afortunadamente es sábado y luego de amanecer haciendo el amor, es obvio que ninguno se quiere despertar temprano, sin embargo me decido a levantarme con cuidado y preparar un desayuno sorpresa para Cristóbal. Así que cómo estoy completamente desnuda, empiezo a rebuscar que colocar sobre mi desnudez y sólo veo mi bata de seda negra, la pongo sobre mis hombros y la anudo en mi cintura, abro y salgo del cuarto con el mayor silencio posible, en verdad no quiero despertarlo. Cuando llegó a la cocina Cristina me mira y su sonrisa cómplice me hace sonrojar, pero de la emoción doy un grito agudo un t

