Estoy acompañando a Gustavo a elegir el anillo, no quiso que Cristóbal lo acompañara y menos sus amigos de la universidad, así que el considero que lo mejor que yo podía hacer era acompañarlo. Aún no lo entiendo, pues siento que los gustos míos y de Alison son muy diferentes, pero espero ser la mejor ayuda posible para este pobre hombre enamorado, que desde que entramos a la joyería no hace más que temblar. —¿Y si no le gusta Katerina? —Claro que le va a gustar, creeme que lo último que va a mirar ella es el anillo, se va a fijar en tus ojos, en tus nervios, en tus palabras, pero no en el anillo. —¿Cómo lo sabes? así te paso con Cristóbal. —Mierda, esa no me la esperaba, me dio un poco de risa, porque mi propuesta fue lo menos romántica del mundo. —Heeeem, en realidad no fue así,

