Llevábamos dos semanas conviviendo y esto era una total locura, Cristina se estaba volviendo loca y la entendía, pues Cristóbal me quería embutir comida y vitaminas, le ordenaba constantemente prepararme cuanta cosa encontraba en Google, y por mi parte, le explicaba a Cristina que debíamos mantenernos apegadas a lo que habían descrito los médicos, tanto en vitaminas como en alimentos. Dispusimos una habitación de la casa para que fuese la oficina de Cristóbal, lo escuchaba cada día meterse más y más en los asuntos de la oficina nuevamente y eso me regaló un poco más de paz. Una noche hizo mucho frío, pues llovió durante todo el día y aunque tenía mantas no lograba conciliar el sueño. Me levante a la cocina y empecé a preparar una infusión caliente, en realidad no era la gran cosa, sól

