Comenzamos nuestro viaje y después de un largo tiempo, cuando llegamos al aeropuerto, bajamos del avión y tomamos nuestras maletas. Después salimos y buscamos al que seguramente nos llevaría a la casa de nuestros abuelos. Un hombre, de apariencia como las películas que veíamos con mi madre, esperaba fuera, con un letrero con nuestros nombres “Rosita, Máximo y Oliver”. Caminamos hacia donde este se encontraba y lo miramos, este sujeto intimidaba demasiado, así que Oliver se escondió detrás de mi —Hola, señor— dijo Rose —Me parece que usted viene por nosotros— dijo con una sonrisa. ¿A ella no la había intimidado? El hombre la miró —Si, ¿ustedes son Máximo, Rosita y Oliver?— pregunto y Rose asintió. —Entonces síganme— se giró y comenzó a caminar. —Oye, Max— Oliver me llamó, aún escond

