Empacamos nuestras cosas. Todo este desorden duro casi una semana, mi padre preparo todo y arreglo todo el asunto de las escuelas. Eso me dejaba más tranquilo, no me preocupe por nada y despedirme de la señora Lisa fue un poco difícil. Técnicamente ella la había hecho de nuestra madre cuando la nuestra murió y por eso le estaba infinitamente agradecido. Ahora que estaba por irme un sentimiento ajeno me inundó. Había vivido tardes pacíficas con mi hermana en esta casa y el vecindario era acogedor. Mi casa era un lugar lleno de buenos recuerdos e irme así era algo duro, pero era mejor a morir a causa de ser el hijo de un mafioso. —Este es el último— susurre mientras cerraba la última maleta con mis cosas. Ya había puesto todo en perfecto orden, mis maletas y las de Rose se encontraba

