Todo en la cena resulta perfecto, conversamos animadamente, sin momentos incómodos o coqueteos indebidos, nos contamos las historias mutuamente y me sorprendo de descubrir que Marcos es hijo de dos eminencias de la medicina que se dedican a cirugías neurológicas complejas y recorren el mundo operando por millones y millones a los casos más imposibles. Crecer con ellos no fue fácil para mi nuevo amigo pero aun así ama a sus padres y tienen una relación muy linda. Ambos somos hijos únicos así que nos entendemos en ese punto y nos burlamos mutuamente de la desgracia de ser el único foco de atención de nuestros padres. Puedo notar que en varios momentos Marcos se queda mudo, como si estuviera a punto de decirme algo, pero en ninguna de las oportunidades lo hace. Entiendo perfectamente que deb

