Marcos Después de despedir a Camila me costó bastante conciliar el sueño. La expresión en su rostro al verla irse me dejó con más intriga de la que puedo soportar. Durante toda la velada la noté animada, relajada, como si no esperara nada ni tampoco hubiera venido a algo concreto y eso no es algo que habitualmente me pase con las mujeres. Estoy acostumbrado a que desde el primer momento tanto yo como la chica que me acompaña, sepamos que vamos a terminar en la cama, pero esta vez el cambio fue bueno, dejé de lado el habitual coqueteo permanente y me permití ser yo, como lo sería con Ignacio o con Lorena. Pero cuando se estaba yendo, temí que por no avanzar ella interpretara que no me interesa… Después de todo, ¿qué clase de hombre deja ir a una chica así sin dejarle en claro que quiere te

