Le quito primero su saco n***o, el cual es a su medida, le queda perfecto, lo dejo al lado, al menos ese no se mojó mucho, solo en un borde, ahora tengo que sacarle su camisa, no me ha dejado ponerme de pie, tiene sus manos en mi cintura, y cada vez que me estiro, aunque sea un poco me aprieta. Inicio por desabotonar desde arriba, cada uno me va dejando una vista espectacular de su pecho, quedo aturdida por el tatuaje que tiene en su pecho, es una cruz, pero se le ve divino, termino por desabrochar todo y le quito la camisa. –Deja ponerme de pie– trato de hacerlo, pero se me es muy difícil. –¿Te da miedo estar cerca de mí?, yo no muerdo, bueno a menos que tú quieras– dice mientras ríe con coquetería. –No, no me da miedo– trago un poco de saliva, por la gran vista de esos pectorales y e

