Sophia se sienta a desayunar con su hermano y thomás el cuál aparece tras ella apenas ingresan a la espaciosa y luminosa cocina. —buenos días rubiecitos— los molesta irónico. Aron solo puede sonreír burlón. —buenos días— La rubia toma su taza con un leve temblor en sus manos ante su presencia. El morocho sonríe de costado y la mira fijamente, analiza su vestimenta y enloquece con verle esos jeans tan ajustados en su trasero, dirige la mirada a Aron y le hace un saludo nuevamente con la cabeza para luego sentarse frente a ella, una taza de café aparece entre sus manos... —buenos días hermano— sonríe el rubio. Sophia rueda los ojos ante esa acción tan llamativa, toma su jugo de naranja y aprieta sus labios mirando su celular, su gato ronronea en su pies con cariño... Por supuesto que

