Thomás deja las llaves sobre la mesa, se sienta en el sillón y sube sus piernas a la mesa con molestia, escucha bajar a Aron y se ríe internamente. Se relaja y se queda mirando la televisión apagada, todo en el huele a sexo, ahora le molesta y repugna el olor pero primero quiere aclarar las cuentas con su cuñado, y luego darse una relajante ducha para sacarse todo los residuos de una noche acalorada. —veo que te dignaste a aparecer— comenta irónico. Ya el sol va saliendo por el horizonte, los pájaros se escuchan cantar y eso le pone los pelos de punta, se ríe cuando lo ve de aquél modo, el rubio lleva unas terribles ojeras bajo sus perfectos ojos azules iguales a lo de su hermana, -¿como esta tu nariz?- sonríe con ironía y lo mira hasta llegar a su lado. Aron rueda los ojos y alza su

