Laureano empujó la puerta de la pequeña casa, que crujió en protesta por la falta de uso. El interior estaba envuelto en una penumbra densa, como si el polvo que cubría cada superficie hubiera sellado los recuerdos en el tiempo. Con pasos lentos, se adentró en la habitación principal, su corazón palpitando al ritmo de los fantasmas que sabía que encontraría allí. La habitación estaba casi intacta desde la última vez que había estado allí. Había un viejo sofá en una esquina y una mesa pequeña en el centro, sobre la cual reposaban varios objetos cubiertos por una fina capa de polvo. Pero lo que más llamó su atención fueron las fotografías que colgaban en la pared y las que estaban esparcidas por la mesa. Se acercó con cautela, levantando una de las fotos con manos temblorosas. Era la image

