No tardó en llegar a su despacho, donde la esperaban varios de sus colaboradores más cercanos. Al verla entrar, todos se levantaron en señal de respeto. La atmósfera era tensa, pero también llena de expectativa. Dolores había salido airosa en público, pero ahora debía asegurarse de que, en privado, su posición se mantuviera inquebrantable. —Bien hecho, señora —dijo uno de sus asesores, acercándose para entregarle un informe—. La respuesta en los medios ha sido, en su mayoría, favorable. Han comprado la idea de la unidad familiar y la falta de relevancia del video en cuestión. Dolores asintió, tomando el informe en sus manos pero sin leerlo todavía. Su mente estaba en otro lugar, anticipando los próximos movimientos que tendría que hacer para asegurar su dominio dentro de la familia. —Es

