La mañana llegó cargada de nubes grises que amenazaban con una lluvia inminente, reflejando la atmósfera tensa que envolvía a la familia González. Sin embargo, Dolores estaba decidida a no permitir que el caos interno se filtrara al exterior. Sabía que la percepción pública era una herramienta poderosa, y no pensaba permitir que un escándalo personal socavara la posición de su familia en el mundo de los negocios y la política. Dolores se encontraba en su despacho, revisando los últimos detalles del discurso que iba a dar. La decisión de convocar una conferencia de prensa no había sido tomada a la ligera. Sabía que enfrentarse a los medios de comunicación sería una prueba difícil, pero también entendía que era necesario recuperar el control de la narrativa antes de que los rumores se convi

