Apenas iba recuperándome, el jugo había salido por mi nariz, por lo que me era difícil articular palabras, sin contar con que mis mejillas estaban enrojecidas y que mi corazón latía haciendo esfuerzo. —Toma, reina —Will volvió con servilletas y papel para limpiar los restos, empezaba a sentirme mejor. —Cariño… Eso no pasará. Mami no tendrá otro bebé. —Pero mi papi lo dijo, y yo vi cuando se dieron besitos. —Verita, eso no quiere decir que yo vaya a darte un hermanito. Mi pequeña se llevó un dedo a los labios, tratando de pensar en alguna solución a su insistencia, y luego sonrió. —Entonces tienen que darse más besitos, y yo tendré a mi hermanito. Will notó mis mejillas más rojas que nunca, y lo mucho que me estaba costando poder hablar en ese momento. —Eh… Verita, vayamos a la me

