POV Ana Me quedé mirando desde la puerta como Belial dejaba a Verita en su cama, para luego contemplarla mientras ella dormía. Era una escena que me conmovió tanto, al punto de sentir ese nudo en mi garganta. Yo estaba muy feliz por mi hija. —Ahora está en tus manos, Belial. Por favor, nunca le falles, y amala como solo una hija merece ser amada por su padre. Nunca permitas que esa sonrisa se borre de su rostro y haz que tenga confianza en tí —dije en mis pensamientos. Sus mano fue a posarse en la cabeza de nuestra hija, dejándole un beso en la frente. Sorpresivamente Will me atendió un pañuelo sobre el hombro —¿Cuánto tiempo llevas ahí? —le pregunté en un susurro. —Lo suficiente como para no dejar de llorar. Acepté el pañuelo que él me entregó y limpié las pequeñas gotas qué se h

