Por Alejo La miro y estoy perdido, relámpagos de electricidad viajan por mi cuerpo. La deseo y eso va a ser siempre así, lo sé porque no me sacio nunca. La subo a mis piernas y su centro quedó apoyado sobre mi m*****o, yo tenía dentro mío un volcán en erupción. Nos desnudamos en dos segundos y de nuevo me prendí a su pecho, goloso, desesperado, hambriento. Soy su dueño, porque ella también es mi dueña y yo me siento dueño de la luna y del sol, del aire, del viento y del mundo, solo por poseerla. No pasó mucho tiempo cuándo manoteó un preservativo, necesitaba estar dentro de ella. Florencia temblaba con mis embistes y se revolcaba de placer al sentir mi boca en su cuerpo. Los gemidos eran la música de nuestra habitación. -Te amo. Le digo con voz ronca y plagada de deseo. -Te am

