Su respiración agitada con la mía, besando mi cuello y mis manos viajando por su cuerpo. Gemidos y deseo flotando por el aire. Desesperación. Afán. —¿Me deseas?—Escuché en su voz. —Más de lo que quiero admitir.—Respondí entre gadeos. Besa mis labios y baja sus manos a mi entrepiernas. —¿Lo quieres?—Preguntó manteniendo su mirada penetrante ante la mía. —No lo sé.—Y se detuvo. Despierto. Sudada y nerviosa. ¿Qué era esto? Narra Kora Harrison. Había logrado establecer un lazo estrecho con Daila, probablemente más de lo que hubiese querido y estaba cerca de Alan. Pasé las manos frías por mi rostro y cayendo en la realidad de que estaba teniendo deseos y sueños confusos. No recordaba el rostro de aquel cuerpo extraño. Un sueño con un ser sin rostro. Y estaba siendo más va

