Capítulo cuarenta y cinco En comisaría. Es donde terminamos debido al escandalo que formamos haciendo que el hotel se gane una mala fama por todos los inquilinos que recién se iban a registrar y no lo hicieron por miedo. ¡Cobardes todos! Ninguno se atrevió a meterse en la pelea de ellos. En mi opinión yo no debería estar envuelta en estos giros de la historia, pero por alguna razón me metí a gritarle de todo a Yannick cuando Azael ya estaba destrozado en el suelo con la nariz vuelta un cristo y su cara hinchada cual masa de hornear, así que también le dijeron a la policía que yo estaba involucrada. —Espero que estés contento, Yannick Dhall —ataca Azael —todos metidos aquí por culpa tuya, incluso arrastraste a Quero a este infierno, ¿ahora quien nos va a ayudar a salir? —Sin poder

