Mi cabeza comenzó a dar vueltas, el sentimiento de mareo se apoderó de mi, al principio no veía más que la oscuridad que me rodeaba, sintiendo que era empujada en lo más profundo de mi mente, como si me estuviera hundiendo, era familiar y a la vez lograba llenarme de ansias, no controlaba mis visiones, algunas eran importantes y otras triviales, para este momento ya me había acostumbrado, sobretodo porque sabía que no sería la última vez, entonces comenzaron a formarse destellos de color, eran pequeños que a cada segundo que pasaba aumentaban su tamaño, hasta que una fuerte luz cegadora me estremeció en mi lugar. Era un paraje completamente blanco, altos arboles ancestrales se asomaban sobre la nieve, las ramas y la vegetación en su periferia se encontraba congelada, y brillaba de manera

