Capítulo V

2013 Palabras
— ¡Oh por Dios! ¡No puedo creer que hayas conocido a Aitor Escarrá y no sepas quién es! —exclamó Adriana más emocionada de lo que la había visto nunca por lo que fruncí el ceño mirándola. — ¿Quién es? —pregunté curiosa con una ceja arqueada mientras que esperábamos a la teacher de inglés. — ¿En serio lees chica? Él es el dueño de la editorial más importante del país, yo creía que ya lo sabías. Yo abrí los ojos incrédula y me quedé boquiabierta. No tenía ni la menor idea de Aitor era el dueño de la editorial con la que llevaba años soñando publicar mis libros y mi corazón se aceleró notablemente. No me importaba el dueño de Circle AE, sino del prestigio de esta editorial tan maravillosa es por eso que no tenía ni idea de a quién pertenecía. Ni siquiera sabía que Santiago estuviera relacionado con él. — ¡No puedo creerlo! —Pues créelo chica porque así es —dijo mi mejor amiga buscándolo por su tablet—. ¿Cómo es él? —Bueno, a penas y lo conocí… — ¡Pero está buenísimo! ¿A qué sí? Santiago se parece un poco a él sin embargo él es más sexy, mucho más sexy —añadió Adriana viendo la foto del hombre que había conocido solo hace unas horas y tenía que darle la razón. Solo que él lucía mejor en persona. —Es algo extraño… Pero definitivamente interesante y sus ojos… Enseguida la teacher hizo su acto de presencia hablando en inglés causando que mis compañeros comenzaran a quejarse pero a esta no le importó. —Hablaremos más tarde —susurró Adriana a mi lado y yo asentí. Pero a pesar de lo que sea que estuviera diciendo la teacher frente a mí, yo estaba muy lejos de ahí en ese instante. Mis pensamientos viajaron a Aitor. Lo primero que me había llamado la atención de él había sido sus ojos intimidantes de color azul profundo los cuales parecían tan hipnotizantes y cautivadores. Evidentemente era serio. Mandón. Acostumbrado a ser jefe. Su cuerpo entero era fibroso y musculoso además de que era muchísimo más alto que su sobrino. Su estatura era intimidante pero no tanto como su presencia y sus ojos sobre mí. Casi había perdido mi respiración con una mirada. Y ahora mismo era extraño que estuviera pensando todas estas cosas sobre él por lo que fruncí el ceño y traté de enfocarme en la clase aunque no lo conseguí con tanto éxito. Adriana había murmurando algo pero no hice caso. Me encontraba pensando en la oportunidad que había perdido al no saber quién era Aitor Escarrá a parte de ser el tío de mi crush. Aunque de todas maneras yo era demasiado tímida como para ir por ahí pidiéndole que leyera mis manuscritos. Nunca haría algo como eso. Sin embargo me encantaría ver las instalaciones de Circle AE. Sería como un sueño hecho realidad. — ¿Vas a ir a la fiesta de Gina? —me preguntó Adriana una vez que la teacher Pierina salía del aula. Enseguida hice una mueca ante esto porque a pesar de haber sido invitada conocía a Gina y no me agradaba nada. Ella era una de las personas más falsas que he conocido en la vida. — ¡Vamos! No hagas esas muecas, será divertido. »Ya sabes tú y yo, baile. Chicos súper sexys, además ¿Adivina quién va? —dijo algo emocionada y estuve a punto de bufar. Si bien era cierto que la fiesta de Gina sería el lugar para muchos chicos sexys era eso lo que me intimidaba. No soy como Adri. No soy segura de mi misma. Ahora más que sé que absolutamente todos saben quién soy en realidad. Eso ponía un nudo en mi estómago pero también me hacía preguntarme qué sucedería si yo fuera. ... Si dejara de tener miedo. Pero enseguida negué ante esa posibilidad y mi amiga golpeó mi brazo bufando. —Has un esfuerzo por pensar, no seas vaga —dijo ella burlona. Y entendía que ella no supiera a qué grado me afectaban las salidas públicas. O estar bajo el foco de los chicos pero eso me ponía muy nerviosa ciertamente. Me refiero a chicos sexys que desearía tener. Como por ejemplo Santi. Con el resto que no me gustan me siento segura y confiada como si fuera una amiga más. Adriana no conocía mis secretos más profundos a pesar de ser mi mejor amiga simplemente porque yo no había sido capaz de contarle. Estaba demasiado avergonzada para ello y me intimidaba la idea de que ella fuera tan perfecta como para entenderme. Normalmente Adri parecía tan serena, controlada y jodidamente segura de sí misma que en secreto envidiaba un poco de esa actitud. —No estás pensando —gruñó ella otra vez sacándome de mis pensamientos y enfoqué mis ojos una vez más en ella quien enseguida me sonrió. —Bien, te lo diré —dijo ella después de entornar los ojos—. Se trata de Darius. Su sonrisa cubrió su boca y yo le sonreí de vuelta. —Adri, Darius es casi el mejor amigo de Gina, era obvio que iría. Darius y yo habíamos tonteado por meses a través de mensajes y se lo había contado a Adri, ella pensaba que Darius era más cercano a mí que Santiago pero ella normalmente estaba intentando sacarme a Santi de la cabeza. De todas formas no iba a lograrlo con Darius. Había tardado pero había entendido que él realmente estaba enamorado de Gina, a pesar de que coqueteara conmigo y quizás con otras más. —Bueno, entonces quizás te emocione saber que también irá Santiago —dijo por medio de un gruñido cambiando su semblante por completo—. Es un bastardo pretencioso, ¿Ves? »Todas las chicas siempre lo invitan a sus cumpleaños. Él no asiste. Pero dado que Gina realmente está yendo a nuestra escuela para conquistarlo, porque tiene el jodido dinero como para no estar entre nosotros. Él ha decidido ir a la de ella. —Entiendo tu punto mamá —bromeé con ella sintiendo como mi corazón se agitaba ante la mención de Santiago—. Sé que Santiago no es para mí. —No estamos hablando de ese estúpido sino de que vayas a la fiesta conmigo, no seas malvada y apiádate de mí ¿Sí? —No te prometo nada —espeté pero eso fue suficiente para que ella me gritara al oído y me abrazara sacándome una sonrisa finalmente. —Alondra —le repentina voz me hizo alzar mi mirada al recién llegado y Adri se tensó a mi lado soltándome. —Santiago ¿Qué...? —No podemos estudiar hoy, tengo algunas cosas que hacer. Lo siento —se disculpó él y yo fruncí el ceño asintiendo—. ¿Podemos dejarlo para otro día? —Por supuesto —le dije a duras penas y él sonrió y asintió antes de irse. — ¿Lo ves? Él es un irresponsable. —Y si sigo escuchándote seguramente me seguirás diciendo el montón de defecto aparte de la irresponsabilidad que él tiene. Ella me fulminó con la mirada y yo me reí de inmediato. * Horas más tarde estaba en mi habitación mirándome al espejo completamente insegura. Tenía un vestido rojo muy bonito con piedras y me sentía un poco coqueta con este. El problema real era mi cabello. No quería seguir fingiendo alguien que no soy pero tampoco quería mostrar mi fealdad. Mi primo quien iba a acompañarme insistió que me veía hermosa con el cabello corto y como una tonta le hice caso. Me quité la maldita peluca que me picaba y me contemplé una vez más al espejos sintiéndome casi desnuda sin ella incluso aunque me molestara, no me sentía demás bien. Poco a poco mi cabello ha ido sanando pero llevo un corte poco armonioso que no me gusta para nada. — ¡Venga Alondra, se hace tarde! —me llamó mi primo y enseguida tomé mi bolso y fui en su dirección. El salón de fiestas no estaba demasiado lejos como creía entonces entramos ahí viendo a la gente divertirse. Nos guiaron a una mesa donde pudimos ver todo a nuestro alrededor maravillándonos con todo lo que veíamos. —Ese bolso no alcanzará para llenarlo todo de comida Ali —dijo burlón mi primo pero dudaba que estuviera mintiendo así que me eché a reír y se lo dejé sobre la mesa divisando a las chicas al otro lado de la sala. —Recuerda, somos dos. —Recuerda, traerte aquí a tenido un precio —dijo él divertido. —Oh, cállate. De inmediato me levanté de la mesa para ir con las chicas y Adri me recibió con un abrazo al igual que el resto de ellas. Entonces mi mejor amiga notó mi cambio pero no dijo nada, solo sonrió y yo le sonreí de vuelta. Así era Adriana. Cuando eran cosas privadas ella no hacía preguntas hasta que yo le contaba. Creo que esa es una de las razones por las cuales es mi mejor amiga. — ¡Vamos a tomarnos fotos! —exclamó una de mis compañeras de clase y yo me tensé mucho más. Si había algo que me daba más pavor que ser vista en público o los chicos son las fotos. Estas siempre me hacían sentir fea. Aunque llegar a este grupo de chicas bellísimas con mi cabello destrozado apenas dejaba un poco de autoestima dentro de mí. Traté de retirarme pero Adri como siempre no me dejó huir. Fingí una sonrisa y las fotos vinieron sobre nosotras enseguida. — ¡Me encanta esa canción! Voy a bailar —me dijo Adri y enseguida un chico apareció invitándola a la pista. Yo me la quedé viendo mordiendo mi labio inferior queriendo su seguridad pero sabía que ambas éramos completamente distintas. De repente sentí una mirada sobre mí que me hizo estremecer y al girar mi vista mis ojos se encontraron con los de Santiago quien bailaba con Gina sin embargo sus pupilas siguieron el movimiento de mi boca poniéndome más tensa de lo que estaba. Casi corrí a la mesa donde estaba mi primo ya entrando en calor coqueteando con una chica. Si estaba cerca de él probablemente Santiago no se acercaría ¿No? De alguna forma no quería que me viera bien, sin la peluca, expuesta. Había notado las miradas de todos en mí poniéndome tensa pero me había hecho la tonta. Pero con él era diferente. Al alzar la vista enseguida pude ver qué Santiago había dejado a Gina y comenzaba a caminar hasta la mesa donde me encontraba con mi primo que ahora me ignoraba. Al ver esto me puse muchísimo más nerviosa pero antes de dar un paso más Dai, una compañera de clases lo interceptó para que bailara con ella. De alguna manera los ojos de Santiago siguieron conectados a los míos y pude sentir como mi respiración se volvía cada vez más descontrola pero a duras penas lo vi acceder. Ahora sabía que nada lo detendría de acercarse después de esa pieza. Él no me había visto bien gracias a la falta de luz así que era mi oportunidad. Fue entonces cuando decidí levantarme y desaparecer para Santiago. Por lo menos esa noche. Caminando como perdida encontré un balcón en el cual no se encontraba nadie para mí alivio y pude respirar mucho más tranquila. Entonces dejé salir el aire que estaba conteniendo. Cerré los ojos pero la paz no duró nada pues de repente una voz ronca resonó detrás de mí poniéndome tan tensa como hace segundos había estado ante la insistente mirada de Santi. — ¿Por qué una preciosa niña tendría que esconderse aquí? Me giré a ver de quién se trataba y fue cuando me quedé como una gárgola petrificada. Porque justo detrás de mí estaba el hombre que había ocupado mi cabeza durante casi todo el día de hoy. Aitor Escarrá. El tío de Santiago.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR