La luz del sol nos hizo despertar inevitablemente y Aitor casi corrió a la casa para asearnos para ir a la oficina. Iba a decirle que no tenía ropa pero al parecer también se había ocupado así que me bañé en la habitación donde me había llevado ayer cuando me trajo a su casa. En algún momento de la noche la fiesta había acabado y no había señales de Santi por ningún lado así que no pude despedirme de él al irme. Aitor hoy parecía ceñudo e inquieto como si algo lo afligiera. Probablemente se debiera a la llamada de anoche que me dijo Santi pero no quise preguntarle nada. En la empresa, gracias a la fiesta de navidad y año nuevo todos sabían que nosotros somos pareja así que no era raro llegar juntos. Lo verdaderamente extraño para mi fue que Aitor no se volteó a mirarme ni una vez d

