Aitor —Tío ¿Puedes contestar mi teléfono? —me preguntó Santiago mientras hacía la parrilla en el exterior de la casa. No es sencillo tener un sobrino que ama las fiestas cuando yo las detesto. —Esta bien —murmuré antes de ir a tomar su teléfono pero mi corazón se detuvo cuando vi el nombre de la persona que lo llamaba. "Pequeña Ali". Tragué grueso al recordar a Alondra haciendo que todos mis sentimientos volvieran a golpearme con fuerza, como un recordatorio de que aún la amaba. Como si siquiera pudiera olvidarlo. Como si pudiera olvidarla a ella. Cinco años han pasado pero ni siquiera he fijado mi atención en otra que no sea ella. Su recuerdo. El sonido de su voz que tanto había anhelado escuchar, ahora era mi oportunidad. No hablaría porque si escuchaba mi voz estoy seguro de

