Adam Davis
19 de diciembre, 2017
Salgo del cuarto tratando de despejar la mente y robar una de las galletas que quedaron de la cena de ayer, es un milagro que hayan quedado galletas; siendo tan exquisitas como son es una blasfemia que quede alguna en la casa.
Veo a Emma y Allen hablar animadamente sobre algo; me acerco hacia ellos sin interrumpir aun su amena conversación-Emma-la llamo con una sonrisa, ella se gira mirándome atentamente después se fija que no llevo nada más que una pantaloneta de entrenar y se sonroja salvajemente
-hola, Adam ¿Cómo estás? –saluda mirándome directamente a los ojos
-excelente como puedes ver-hago el amago de dar una vuelta- ¿viniste a verme?
Emma niega apresuradamente con sus mejillas rosadas-vine a traerle algo a tu madre
-pensé que ya te rendiste ante mis encantos y estas aquí para escribir sobre mí-bromeo
-bájate unos caballos de potencia que vas volado, para que escriba sobre ti falta mucho
-hieres mi sensible corazón-gimoteo
-acá huele a amor-suelta distraídamente Allen dejándonos solos
-deja te invito un café y enseguida te hago cambiar de idea, sobre escribir de mi-ella asiente-dame cinco minutos me cambio y vamos por ese café
-apura el tiempo va corriendo, tick tock-dice sonriendo con malicia, rio corriendo hacia las escaleras.
Emma tiene una sonrisa adornando su rostro todo el tiempo que estamos en la cafetería, mueve el vaso vacío del café de un lado a otro, mirándome intensamente cada vez que hablo de algún libro que he leído o que tengo en mente leer; sus ojos se iluminan cada vez que habla de los excelentes libros que ha corregido de diversos géneros todo lo contrario a sus mejillas sonrojadas cuando habla de libros eróticos que ha tenido que corregir.
Emma alaba los libros como si fuera un sacrilegio hablar mal de ellos; pero me toma con sorpresa cuando critica a mas no poder uno de los libros más decepcionantes que ha tenido que corregir, no hay límite de palabras que le permitan decir que tan malo fue leerlo y aun peor corregirlos.
- ¿no estas exagerado un poco? –cuestiono, ella niega mirándome como si me hubiera salido un tercer ojo. Ofendida por lo que eh dicho, algo que me causa demasiada gracia.
- ¡No! cuando digo que son malos es porque lo son-concluye firmemente-nunca había leído algo que diera tantas vueltas a una simple acción, lo peor no es eso-chilla como si lo siguiente que fuera a decir, fuera el mismo pecado- ¿Qué tienen algunas escritoras con la palabra pene? a quien se le ocurre colocar su cosita entra en mi tesoro? –dice indignada provocando que me ahogue con el trago de café que tenía en mi boca.
- ¿su cosita? –ella asiente, dándome palmadas en la espalda; algo que no ayuda en nada en su intento de ahogarme con su cómica frase- lo hiciste a propósito ¿verdad? ¿Querías que hiciera el ridículo y de paso matarme? eres tan mala, querida Emma
Emma niega mirándome ofendida, sus mejillas se tiñen de rosa ligero y sus ojos me miran intensamente como si esta vez sí quisiera ahogarme con el café; le sonrió inocentemente tratando de aligerar su intensa mirada, ella niega dándome una palmada demasiado fuerte haciendo que tosa.
-No es mi culpa que tengas tan poco instinto de supervivencia
llevo mi mano contra mi pecho haciéndome el ofendido y dolido con sus palabras, ella ríe ante mi acción esperando el drama que soltare- ¡me ofendes! pero hay que aceptar que esa frase esta de muerte; casi muero hoy por ella- me mira con ironía.
-Adam-pronuncian mi nombre a mi espalda, la sonrisa de Emma se quita solo dejando una expresión cortes en su cara.
Giro observando unos cabellos rojos los cuales van en unas ondas coquetas, recorro con la mirada su cuerpo el cual va enfundado en un vestido de flores, demasiado ligero para el frio que está haciendo; pero no me sorprende, Zoe siempre ha sido de sangre caliente. La pelirroja sonríe con la confianza que siempre ha tenido con respecto a mí, ella sabe que aun siento algo por ella, pero no estamos en la misma página ahora no hay nada más que un deseo por ella; nada más.
-Zoe-digo su nombre con la voz ronca, su cuerpo se estremece ante mi tono, pero no borra la seguridad que tiene en la sonrisa; solo que esta vez sus ojos están fijos en mi compañía mirándola con suficiencia.
Ella no puede ser Zoe, si no demuestra que aún puede tenerme donde quiera.
-es difícil verte estos días-susurra Zoe acercándose hacia mí.
Su aroma floral me inmunda trayéndome recuerdos candentes de la noche pasada; su boca roja abierta jadeando cada vez que algo le gustaba, las uñas clavándose sobre mis hombros dejando profundas marcas sobre mi piel; recuerdos que no deberían estar en este momento en mi cabeza.
Estas mal Adam demasiado mal.
-he estado ocupado-digo con simpleza, ella asiente sin quitar la mirada sobre Emma.
-eso veo-sonríe ahora mirándome con un toque de maldad-espero que podamos repetir lo de la otra noche
-quien sabe
Ella me analiza por unos minutos, sacando suposiciones en su retorcida cabeza; no puedo decir que Zoe sea alguien de cabeza vacía porque no lo es, puede ser despiadada en muchos aspectos, pero siempre ha sido alguien brillante demasiado brillante para el bien de los demás.
-no te resistas-su boca toca el lóbulo de oreja-sé que aun quieres-susurra dejándonos solos, solo que ha dañado completamente la atmosfera.
-siento que hayas tenido que presenciar esto-me disculpa con Emma, la cual evita mi mirada; quien no lo haría en estos momentos.
-no hay problema
-realmente lo siento, no esperaba que apareciera-ella niega zafando el tema-entonces Emma ¿ya te convencí sobre escribir de mí?
Emma me mira unos minutos sin entender del todo mi pregunta. Llamo a un mesero pidiendo la cuenta, le doy una vista a la cantidad sacando la tarjeta pagando todo enseguida sin dejarle espacio de protestar a la castaña.
-no-dice después de minutos de estar pensando-aun no me convences para escribir sobre ti
- ¿con que aún me falta convencerte más? –ella asiente, tratando de alcanzar la cuenta para pagarme lo suyo; la quito de su alcance negando-entonces prepárate querida Emma voy a conquistarte para que escribas sobre mí-digo con toda la seguridad del mundo
-inténtalo-susurra Emma, salimos del café cada uno cogiendo por su lado, sonrió ante el reto que se me ha presentado; un reto que anhelo cumplir.
20 de diciembre, 2017
-que no se note que estas soñando con cierta pelirroja-murmura alguien al lado de mi cama, gruño acomodándome en la incómoda cama; me estiro golpeando algo con mi mano derecha vuelvo alargar la mano golpeando algo que no debería estar en ese lugar-Deja de golpearme-gruñe el intruso.
Abro mis ojos captando una figura borrosa a mi lado derecho, todo es una mancha de pecas y cabellos rojos; no debería haber alguien en mi habitación. Cierro los ojos pensando que imaginé lo que vi, pero esa voz vuelve a decir algo que no entiendo. Abro los ojos enfocándolos mejor observando con claridad al pelirrojo m*****o de la banda de mi hermano. ¿Cómo era su nombre? ¿Callum? si era eso.
- ¿Qué haces acá? –es lo primero que pregunto
-sonaba que estaban matando alguien este lugar- responde el pelirrojo observándome divertido-pero solo fue un sueño caliente; si así sonabas en solo un sueño no quiero ni imaginar en la vida real.
Lo observo irónico y sorprendido, no he conocido alguien más descarado en esta vida que este pelirrojo, tiene la lengua más ligera y suelta del mundo. Aun así, tiene el descaro de mirarme con una sonrisa burlona y no tener nada de culpa o vergüenza sobre lo que ha dicho; no hay nadie peor que él.
-si no sales en este momento el que no va a poder vivir para imaginar algo serás tú Callum
- ¡Que amargado eres!
-y tu estarás muerto si no corres en tres segundos desde ahora-Callum se levanta riéndose, abre la puerta gritando alguna obscenidad que no entendí.
Me levanto de la cama; el cuerpo me pesa así que me arrastro al baño evitando verme en el espejo ya es una rutina evitar ver mi desastroso reflejo en él, por varios motivos lo evito. Tanteo el agua de la ducha, el chorro sale con presión quemando el trozo de carne que toca en su huida, mi piel se achina y el frio entra haciéndome temblar ferozmente. Casi olvido que soy una persona demasiado friolenta.
salgo temblando de la ducha y ahora si veo mi reflejo en el espejo, estoy todo rojo y mojando mi cuerpo tiembla demasiado; algo totalmente normal en esta época del año, no odio el frio, pero no me gusta temblar como un pollito recién nacido no es algo que me haga demasiada gracia. Así que la solución es calentarme y que mejor saliendo a correr.
Debo recalcar que ha sido la peor idea que he tenido, comenzando que ahora estoy sudando y a los pocos segundos el sudor desaparece quedando más frio con el que venía; mi sangre se calienta y enfría a la misma medida. Ni hablar de hacer un descanso para tomar agua porque empeora.
-parece que el destino quiere que te vea escribir-Emma me mira con una sonrisa cerrando su agenda de notas- cuando me dejaras ver lo que escribes, voy a morir si no me dejes leer algo de lo que tienes ahí
-esperemos que estés lejos de morir, porque dudo que puedas leer algo de acá- alza la agenda
-eres tan mala conmigo querida Emma, me haces sufrir a paso lento que es aún peor-dramatizo, ella ríe a carcajadas sus mejillas se tiñen de rosado fuerte y algunas lágrimas se escapan de sus ojos
me siento a su lado en la banca, quitando las ultimas gotas de sudor que me quedan, dejo un espacio entre nosotros para no incomodarla por si huelo mal, aunque lo dudo.
-serás uno de los primeros en leer algo mío-palmea mi brazo
-con eso me conformo, aunque preferiría ser el primero en leerlo-le guiño el ojo, ella se vuelve a sonrojar violentamente
-vamos a ver qué puedo hacer-responde con timidez
- ¿Qué haces acá sola?
-escribiendo, me gusta escribir viendo algo bonito o estando rodeada de algo bonito
-entonces ¿porque dejas de escribir cuando estoy a tu lado? ¿acaso no soy lo suficiente bonito para que escribas estando a mi lado?
-no es eso- contesta apresuradamente
-no me mientas para hacerme sentir mejor, eso no funciona Emma
- ¡no te estoy mintiendo! –exclama seria- no escribo a tu lado, porque me perdería en mi mundo de papel con solo verte a ti, serias una fuente increíble de ideas, demasiado increíble-exclama alto y firme, pero a medida que termina de hablar su voz bajo unos tonos y todo su rostro esta rojo, es adorable
-nunca espere ser la fuente de inspiración de alguien, tocas mi corazón querida Emma, casi caigo a tus pies con eso, casi-recalco sonriendo con coquetería
-no es para tanto-susurra evitando mi mirada
-claro que lo es, nunca dudes de eso
-entonces ¿ya vas a escribir sobre mí? ¿te di las suficientes razones para hacerlo? –ella niega borrando mi sonrisa-eres tan mala y difícil
-nadie dijo que iba hacer fácil
-lo sé, pero nunca me rindo tan fácil así que espera cuando venga con todo-ella asiente mirando su muñeca
-bueno ya se está haciendo tarde, hasta la próxima Adam-huye de donde estoy
-escríbeme-le grito, ella asiente sin voltearme a ver