— Que bonita vista tenía, ese culito me vuelve loco, quería estar dentro tuyo pero me ganaron — me toma fuerte por la cintura, no deja siquiera que me mueva. — Suéltame George, todo está claro entre nosotros. — digo forcejeando — deja que me vaya, ¡suéltame! — Claro que te suelto. Pero antes deja saborearte. — acerca su boca hasta la mía y el olor a alcohol es muy fuerte, trato de soltarme pero no puedo, su lengua está en mi cuello, mis mejillas, siento ganas de vomitar, muevo una de mis piernas y como puedo le pego en las pocas bolas que tiene, se retuerce y aprovecho de levantarme, voy a correr pero antes aprovecho de pegarle por idiota, — Jamás vuelvas a tocarme — le pego una patada en las costillas — no te acerques a mi — otra patada en las piernas — y deja tu asqueros

