Apenas llego me voy a mi cuarto, me desvisto y me voy directo a la ducha, siento como cae el agua tibita por mi cuerpo, mientras mi mente viaja al momento en que mis labios tocaron los suyos, llevaba días deseando eso, pero debo parar o esto terminará mal... Seco mi cabello y lo peino, mientras pienso en que ponerme... la misma disputa de siempre... Elijo un vestido color crema acampanado, y unos sandalias del mismo tono.
Dejo todo listo sobre la cama, mientras en bata voy hasta la cocina donde me preparo unas patatas al romero con filete, acompañado de una copa de vino. Mientras reviso mi f*******: me doy cuenta que ya son las 8:30 y yo aun sin vestirme, corro a mi cuarto y saco un conjunto de lencería color piel, pero no me pongo brazier ya que el vestido es de espalda descubierta. Me peino con un medio tomate y algunas mechas sueltas. Labial, sombra, rubor solo lo básico.
No tengo muchas ganas de ver a don gilipollas... a quien quiero mentir, muero por tenerlo cerca de nuevo, dice mi otro yo...
Son las 8:59 y suena el timbre y veo por la cámara que es el quien esta afuera, que puntual. Cojo mi bolso y salgo. Va vestido con su traje como siempre, algún día me gustaría verlo con algo mas informal,
— Señorita Ferrec esta usted muy bella.
Lo miro seriamente y le doy una pequeña sonrisa en señal de agradecimiento.
— Espero no sea mucho el trabajo pendiente señor Rychmond, ya que perdí mi cita con George por trabajar fuera de horarios.
Me mira estudiándome, y me recorre completa.
— Claro que hay mucho trabajo por hacer..-dice con picardía. — Suba por favor.
— Tengo mi propio auto, puedo seguirlo..— digo enfadada.
— Iremos en el mío Isidora, no me hagas perder el tiempo con tonterías
Me hierve la sangre y digo casi gritándole ...
— El tiempo me lo esta haciendo perder usted a mi, ya que le recuerdo que estoy fuera de horario de trabajo y tenia una cita la cual usted arruinó por su genio de mierda que tiene ya que no acepta una negativa por respuesta, y una mierda de trabajo, lo que usted quiere es follarme, pero créame que no lo conseguirá, como le dije está tarde lo que paso fue un error y no ocurrirá de nuevo
¡uuuups! Por fin me desahogue un poco, lo necesitaba.
— Eso lo veremos, Suba rápido, discutiremos esto en la cena
que rabia sentía, subo toda enojada al auto y me voy al otro extremo, mientras el se acomoda en el derecho. Y lo único que hago es mirar por la ventana, no pienso dirigirle la palabra por idiota.
El viaje no dura mas de media hora y llegamos a un restaurant 5 estrellas llamado LA'beille, el baja y hace el gesto con su mano de que lo haga yo también, a regañadientes lo hago
— Tienes una cadena de restaurantes mejor que esta, ¿Por qué no vamos allá?
— No me gusta que...
— ¿Qué te vean con las distintas mujeres que tienes?
Digo enfadada, provocándolo.
— Se podría decir que si
Idiota, egocéntrico...
— Te advierto que yo no soy como ellas, no me gusta ser la otra y menos andar con alguien como tú.
Comienza caminar dentro del restaurante y yo lo sigo tratando de seguir sus pasos agigantados. Da su nombre en recepción y nos guían hasta una mesa privada, mientras me ayuda a sentarme me pregunta acomodándose
— ¿Y como soy yo Isidora?
— Un idiota, egocéntrico, gilipollas, arrogante y muchos otros calificativos mas. — Digo conteniéndome de no gritar en publico.
— Pues al parecer Isidora, aun así le gusto, ¿o me equivoco?
— Pues se equivoca Alexander, déjame decirte que no todas caen rendidas a tus pies. — Digo al momento que llega el mesero a anotar nuestro pedido.
— Cordero al romero con patatas y ensalada, tu Isidora ¿Qué quieres?
Irnos de aquí, eso quiero. Pero que me lleves contigo
— solo una ensalada cesar, Ya había comido — Mientras el mesero anota el vino que el pide yo me lo como con la mirada, me encanta esa manera que tiene hablar y manejar todo. Sus labios, sus ojos son mis dos partes favoritas de el. Excepto cuando anda de mal humor gritando, río para mis adentros.
— ¿Le gusta lo que ve? — Dice al momento que sus ojos quedan fijos a los míos
— Pues si, sobre todo cuando no está gritándole a medio mundo — contraataco mirándolo desafiante
Veo que levanta su mano llamando al mesero
— Dígame señor, ¿desea algo mas?
— Podría por favor enviar el pedido a la suite.
¡Que mierda! Lo miro asustada, No se suponía que esto era un restaurant, jamás me di cuenta que era un hotel en realidad, que idiota soy.
— Claro que si señor — y luego se retira
— Porque vamos a una habitación Alexander, esto es una cena de negocios
— Calla y camina Isidora. Porque todo debes reclamarlo.
— Pues porque... Porque debo, Tengo derecho a saber Alexander. — Digo nerviosa, mientras el estira su mano para que la tome y camine junto a el.
Pasamos por un pasillo que esta por el lado que no había visto ya que estaba embobada mirándolo a el. Y llegamos a un ascensor donde marca el numero. Cuando las puertas se cierran mi nerviosismo crece aun mas, sobre todo en un espacio tan reducido y los dos solos en este lugar.
No suelta mi mano y yo tampoco lo quiero hacer, es muy grande, cubre casi por completo la mía. Ya en el piso numero 10 sube un grupo grande de personas y de repente siento que el me mueve delante de el, para dar paso a las otras personas. Cuando todos subieron se pone a andar de nuevo el ascensor. Siento su respiración en mi espalda desnuda, con su mano izquierda acaricia mi hombro y la derecha la baja lentamente a mi cintura la rodea y me aprisiona junto a el, puedo sentir su bulto y de apoco mi temperatura sube. Afirmo mi cabeza a un lado de su hombro y siento un cálido beso en mi cuello que provoca una electricidad por todo mi cuerpo. Estoy tan comoda así que no me doy cuenta que ya sonó el pitito donde nos avisa que ya llegamos.
— Vamos. — Dice en mi oreja y me da una pequeña palmada en el culo para que avance. Con la adrenalina a mil caminamos por el pasillo, desliza la tarjeta y entramos a un enorme cuarto con todo incluido. Parece un mini departamento...
Hay un mini-bar, cocina, comedor, living y se divisan dos puertas mas allá que me imagino son el dormitorio y baño. Camino hasta el gran ventanal desde donde se divisa la torre Eiffel, se ve preciosa toda iluminada, la luna se ve gigante, es una noche estrellada y perfecta.
Por el vidrio veo el reflejo de el acercándose, me toma por atrás y me acerca a su cuerpo, hago lo mismo que en el ascensor me afirmo en su hombro mientras contempló la noche junto a el, es tan cambiante este hombre y eso aunque suene extraño me gusta.
A pesar que no se nada mas allá de lo que dicen las revistas y lo que sabe la empresa. No se cuanto tiempo estamos así, de repente suena la puerta y el se aleja de mi no sin antes darme un beso en el cuello, me siento extraña sin su gran cuerpo junto al mío. Veo que entra el mesero con un carrito y va dejando nuestra comida en la mesa de centro, me acerco y pongo unos cojines al rededor y me siento, el le da propina y cierra la puerta, camina junto a mi y se sienta en el sillón
— ¿En serio comerás en el piso? — Dice levantando una ceja, mientras se saca la chaqueta y la deja a su lado
— Pues claro, nunca has comido así
— No, prefiero estar cómodo
— Aquí también lo estarás, ven.. — Y acomodo dos almohadas junto a mi y con mi mano hago el gesto de que venga, y lo hace, eso gesto me sorprende.
Mientras comemos hablamos de temas del trabajo y mi practica, también me pregunta sobre mi familia.
— Pues no hay mucho que saber, vivo sola desde los 18 años. Tengo mi única y gran amiga Andrea, ella a sido mi compañía desde que mis padres... Mis ojos se ponen vidriosos, asi como cada vez que me toca hablar de ellos... Desde que ellos murieron.
— Lo siento, no quería incomodarte.. — Dice tocándome una mejilla y limpiando una lagrima se escapó.
— No pasa nada, es inevitable que no llore cada vez que hablo de ellos. Los amaba, eran los mejores padres del mundo. Unos meses después de mi cumpleaños se fueron de viaje por su aniversario a Isla de Pascua, lamentablemente el avión nunca llego a destino, falla mecánica... Mi madre era Chilena, se vino a Francia cuando conoció a mi padre quien fue allá por trabajo. Siempre decía que se enamoro de ella a primera vista. mi padre era todo lo contrario a ella rubio, de tés blanca, ojos azules, ya sabes a quien salí entonces, aunque mis curvas son gracias a mi madre
— Pues eres preciosa
— gracias — digo poniéndome roja como un tomate
— y tu, Que hay de tu familia — Digo entusiasta,
— Bueno, pues lo que todos saben. Mi papá es el fundador de la empresa ya lo conoces, mi madre Olga solo esta en casa, le encanta y yo su único hijo. Eso..— dice pensativo o nervioso, que le pasa?.. Eso Nada mas
— En serio nada mas, que preciso eres.
— Me gusta ser así. — Se levanta un poco disgustado, maldice entre dientes y no se porque, no escucho que dice, Quizás hice mal en preguntar y me quedo ahí sentada como una tonta mientras el se mete a una de las puertas y no sale mas, pasa mas de media hora y No se si ir a verlo o me voy.
Camino hasta la puerta y me debato entre golpear o no, cambio de opinión y decido que la segunda opción es la mejor, Voy hasta donde mi bolso busco un lápiz y en una de mis tarjetitas de presentación le dejo una nota al reverso
Supongo que quieres estar solo. Gracias por la cena.
Y yo que comenzaba a pensar que había sido bueno venir con el aquí, mientras hablábamos sentí que el comenzaba a ser mas abierto conmigo y amable, pensé que yo le gustaba, que me deseaba, al menos eso me hacia ver con sus gestos, pues me equivoque como siempre.
Siento unas ganas grandes de llorar, no se si por el recuerdo de mis padres, por equivocarme con el o por lo idiota que soy de pensar que le gustaba así como el a mi, yo y mis cuentos de hadas. Quizás por las tres, que tonta soy...
Pido un taxi y me voy, con la rabia que siento le mando un w******p a George para que nos juntemos, quedamos en que vendrá a mi casa le doy mi dirección. Si Alexander no me desea, pues George si, esta noche seré de el Y hare caso a mi amiga de disfrutar lo que me da la vida, mi colega esta mas que dispuesto a eso, se que le gusto, me lo a demostrado muchas veces y yo debo empezar a olvidarme de mi jefe.
Apenas llego me cambio para que no se de cuenta que salí, me pongo un pijama de seda n***o que con suerte tapa el culo y una bata a juego. Mientras me suelto el pelo suena el timbre y por cámara veo que es el. Por el micrófono le digo que pase.
Viene vestido con un jeans, polera blanca y unas zapatillas, se ve guapo.
— Hola preciosa, como estas — y me da un beso en la mejilla... huele muy bien....
— Ahora bien, disculpa la hora pero no quería estar sola.. que mentirosa soy...
— no te preocupes, yo con gusto te acompaño. Quieres ver algo o pedimos algo de comer.
— Prefiero otra cosa, — digo agarrándolo del cuello con mis dos manos.
— Y que quieres entonces? — Dice al momento que me toma por la cintura y me sienta en uno de los tabureques de la cocina.
— A ti.. — Que Mentirosa soy.. Lo acerco a mi y lo beso, el por supuesto me responde, mete su lengua y me saborea, yo cierro mis ojos y me imagino que es Alexander quien lo hace, me abre mas las piernas y se acomoda entremedio, sigue con sus besos por mi cuello, me muerde y lame, yo hago lo mismo... necesito pensar que es el quien me toca, pero su olor no es este, su piel no es la misma, sus manos son mas fuertes las que me tocan ahora mas bien parecen manos de mujer. Trato de no pensar mas en eso y me concentro en George, pero no puedo...
Comienza a desabrochar mi bata y mis pechos quedan casi expuestos por completo ante el, baja el borde de mi pijama y con una mano saca un seno, lo acaricia y luego pasa su lengua por el, no voy a negar que no me excita, pero mi cuerpo necesita a Alexander, mi cuerpo reconoce que no es el quien me toca. Un sonido agudo nos sorprende, el se aleja un poco
— Creo que es tu teléfono. — Dice el alejándose un poco para que pueda pararme, mientras lo hago y me arreglo un poco el sonido para, pero a los segundos vuelve a sonar, voy hasta mi bolso y lo encuentro. Numero desconocido, contesto agitada
— Si? Diga
— ¿Dónde estas Isidora? — ¡Mierda, es el!
Me voy hasta mi cuarto para hablar con mas tranquilidad, le hago el gesto a George que me espere.
— Estoy ocupada Alexander. ¿Qué quieres?
— Porque te fuiste... ¿Qué pasa, porque estas tan agitada?
— Me dejaste sola, que querías que hiciera seguir esperándote, Y con respecto a lo otro debo decirte que no tengo porque darte explicaciones
— Con quien estas — se notaba enfadado, pero no tenia derecho a sentirse asi.
— Con George. Ahora si me disculpas tengo cosas que hacer.
— Dile que se vaya, voy camino a tu casa.
— Pero quien mierda te crees, no te quiero en mi casa.
— Hazlo, En 5 minutos estoy ahí. — Y cuelga. Pero este idiota quien se cree, y ahora que hago, si George lo ve puede traerme problemas... Mierda, mierda, mierda, Salgo de mi cuarto pensando que hacer y como por arte de magia invento que Andrea me llamó
- Lo siento George, es que Andrea viene y quiere hablar conmigo. — ¡Mentirosa!
— Lo entiendo. Nos vemos el lunes entonces
— Claro que si. Disculpa
Antes de irse me apega a el y me planta un beso.
— Adiós preciosa.
— Chau.
A los minutos llega el, Alexander.