Helena Lacroix Me encontrada sentada en unos de los muebles mientras que Mario permanecía a un costado parado en la entrada y Samael estaba sentado en la escalera con su camisa tipo playera y un pantalón holgado. —Prosigue — me ordenó decirle. No tenía por qué ocultarle nada, pero tampoco quería que se enterase de algo más allá, como lo del abrazo. Me moriría si eso pasase. —Lo encontré en el bar de la ciudad y lo dejé que me acompañara hasta aquí — mentí un poco para proteger a Mario. Lo cual estaba seguro que lo malinterpretaba a su gusto —, luego de eso se fue y ya. Tal vez si le pedí que me comprara ciertas cosas de favor. El ya conocía esto, yo apenas me estaba reincorporando. Lo cual hizo que viniese hasta una tercera vez. Nada más que un café y listo. —Así qué sólo eso, ¿no? —

