Una nueva vida

1652 Palabras

Samael Dimateo Estaba solo en la cama cuando amaneció. Había dormido unas doce horas de seguido luego de haber acabado en la garganta de Helena. Esos recuerdos me volvieron a afectar de una buena manera. Fui directo a la regadera y me eché una ducha muy larga para aclarar mis pensamientos y drenar todos esos dolores tantos físicos como mentales. Me puse cómodo y seguía sin ver a Helena, hasta que salí de la casa y pude observarla sembrar unas semillas de calabazas y otros vegetales. Aquella imagen me trajo un recuerdo hermoso de niño cuando mi madre cocinaba para mí los vegetales que salían de su huerto. Eran sin duda precioso. Inconscientemente, la imagen de ella se desvaneció, entonces pude notar mejor a Helena. Cerca de la hacienda, a un costado, queda una especie de muelle hecho d

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