Eventos desafortunados

1376 Palabras

Samael Dimateo El olor a un puro cubano serpenteó por la comisura de mi nariz dejando un aroma intenso a nostalgia. El humo blanco cubría mi rostro dejándole un picor a mis ojos — Nunca había probado uno — confesó Antoine, el padre de Helena. Ambos permanecíamos sentados en un banco de madera a unos metros fuera de la casa. Las luces alumbraban el camino como si fuesen de navidad. El decorado me parecía un toco especial —, no le veo tanta diferencia al que vende el viejo Harold — su sonrisa apareció como un fantasma en la cortina de humo. —Es como el vino — proseguí —, para muchos, un vino viejo sabe exactamente igual a otro joven — vi sus ojos casi abriéndose, pero antes que dijese algo, yo continué la idea —, pero usted, un hombre que ha vivido del vino casi toda su vida, posiblemente

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