CAPITULO XIV

523 Palabras
LIANG XIA Extrañamente mi corazón latió cuando Yen me susurró “Te enseñaré”. Más sin embargo había olvidado el hecho de que tenía una espada en mi cuello y que si Shen llegara a ver eso, sin titubear mataría a Yue. Yue me soltó, pero antes de que pudiera reaccionar, él ya se encontraba tirado con su brazo herido. Lu me estaba sujetando y Shen estaba por clavar su espada en el pecho de Yue. En ese momento sentí una sensación dentro de mí, una sensación que quemaba, era como si estuvieran a punto de matarme, sentí la adrenalina recorrer desde mies pies hasta mi cabeza. Empujé a Lu y me arrojé encima de Yue. Lo protegí con mi cuerpo. Shen trató de mover la dirección de su espada, pero fue muy tarde. Fue como si el tiempo se detuviera, podía escuchar los gritos de Lu claramente, sentía como la espada iba atravesando cada parte de mi cuerpo en cámara lenta. La espada atravesó la sección de mi trapecio hasta salir por mi pecho y cortar levemente a Yue. Abrí mis ojos y dejé salir un suspiro ahogado de dolor, no entendía porque, pero lágrimas comenzaban a escurrir por mis mejillas hasta caer en el rostro de Yue. Dolía mucho. Yue abrió los ojos y se encontró con los míos, parecía aterrorizado. Traté de sonreír para indicarle que todo estaba bien, pero no pude. Mi cuerpo comenzó a sentirse pesado. No pude más y me desmayé.   SYAORAN - ¡Xia! – Shen sacó rápidamente la espada y comenzó a salir más sangre. Enredó la herida de Liang Xia y la llevó adentro del palacio. Traté de levantarme y seguir a Shen. - ¿A dónde vas? Todo esto pasó por tu culpa – Lu me tomó del brazo y lo torció en mi espalda, pude haberme librado, pero en ese momento mi mente estaba en blanco. Me llevó hasta la prisión. Se notaba que no había sido ocupada desde hace años – Xia, eres una tonta. ¿Arriesgase por un desconocido? – susurró, pero lo suficientemente alto para que yo escuchara - Yo sólo trataba… - ¿Tratabas qué? ¿Matarla? – Lu comenzó a derramar lágrimas. No entendía porque Liang Xia se había interpuesto. No es como si fuéramos cercanos – Ella se encariña con las personas muy fácilmente – Era como si hubiera leído mi mente – No llevábamos ni siquiera una semana de conocernos y ella ya me consideraba su amiga – Me miró – Ella odia cualquier tipo de violencia, por eso te salvó. No quiere que piensen que los fenghuang somos asesinos como los demás piensan - ¡Es verdad! Ella estará bien, los fenghuang son inmortales – me levanté y me acerqué a los barrotes de la celda - No podemos tener todo en esta vida. Así como somos seres inmortales, asimismo sentimos el dolor multiplicado por diez, la herida le causará mucho dolor – Me lanzó una mirada de odio - Tú también debes sufrir, te dejaré aquí sin una gota de agua o comida hasta que la señorita Liang Xia se recupere 
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