CAPITULO III

1261 Palabras
Tras aquella conversación un poco extraña, Tzao se despidió de Yu y entró de nuevo a su recinto, se sentó en su trono y ordenó que nadie lo molestara, apretó su sien y dejó salir un suspiro, sin duda algo le molestaba. Por otra parte, Yu antes de abandonar el palacio caminó por los pasillos hasta encontrar su objetivo. Asomó su cabeza por la puerta y vio a Syaoran practicando con su espada, no quiso interrumpirlo, pero Syaoran se dio cuenta que alguien lo observaba, miró hacia la puerta. Sin duda tenía buenos reflejos. - Hola ¿No planeabas saludarme? – Yu se acercó a él con la intención de abrazarlo sin importar que estuviera sudado, pero éste dio un paso hacia atrás - Lo siento Yu, estoy muy ocupado – Con su mano izquierda echó un mechón de su cabello hacia atrás y se agachó para recoger sus cosas – Nos vemos luego ¿sí? – Estaba por salir, pero una mano lo detuvo - ¡Espera! – Syaoran la miró – Me casaré – tartamudeó - Eso escuché, felicidades – Quitó la mano de Yu de su brazo y comenzó a avanzar - ¡No me quiero casar! – Syaoran se detuvo y formó puños en sus manos, pero siguió sin mirarla, ni siquiera se molestó en voltear a verla – No me quiero casar - Yu avanzó hasta Syaoran y lo abrazó por la espalda – No me casaré si no es contigo, Syaoran te quiero >> Lo sé > ¿Mamá? ¿Papá? > Huye << Fueron las palabras de aquellas sombras que poco después lo empujaron y sintió como si un abismo lo tragara. En ese mismo instante se despertó.   - Pensé que no vendrías – Tzao miraba fijamente a Syaoran - ¿Cuál fue la razón por la cual me diste esto? – le tendió el libro - Me alegra que me hables informalmente por fin – le dedicó una sonrisa socarrona - La razón es muy sencilla – inclinó sus brazos sobre sus rodillas – Destrúyelos – Syaoran lo miró – Te daré todo lo necesario para infiltrarte - Creí que ellos ya no existían - Todos creen eso, los únicos que sabemos su ubicación somos los Byakko, mi abuelo le pasó este conocimiento a mi padre y mi padre a mí - ¿Por qué haría eso? Si los mato no me devolverán a mi familia, no tiene – Sus palabras se vieron interrumpidas - Pueden – Hubo un silencio – Ellos tienen el poder de revivir a los muertos, sólo necesitas traerme una de sus lágrimas Syaoran lo miró incrédulo, pero no tenía mucho que perder. El pensar que podría volver a ver a sus padres, le daba un poco de esperanza. Después de unos minutos Syaoran salió de la habitación de Tzao y se encaminó hacia el cuarto de huéspedes del palacio, donde se encontraba Yu. - ¿Por qué ahora? – Yu y Syaoran se encontraban sentados en la cama, uno al lado de otro - Yu, tranquilízate – Syaoran la abrazó – El líder me dio esta tarea porque quiere lo mejor para todas las tribus - Llévame contigo, puedo ayudarte – Syaoran le había mentido a Yu sobre su misión, no quería involucrarla en alguna guerra entre las tribus – No podía soportar cuando no te veía cada semana ¿Te imaginas un mes? – Syaoran besó la mano de Yu - Tan pronto como llegue nos casaremos, lo prometo Desde aquel momento Yu comenzó a contar las horas y los días en el que su amado volvería.   - Líder Tzao… Sabe que si él va ahí jamás regresará, nadie lo ha hecho - Si no es comido por las bestias en el camino, será asesinado tan pronto como encuentre la tribu de los fenghuang – El consejero miró a Tzao con terror – Tranquilo, lo envié porque es el mejor guerrero, sé que sobrevivirá 
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