Ojos color azul marino muy intenso. Pelo n***o bien largo, rozando la mitad de los glúteos. Piel cedosa y un tono más pálido. Pechos una talla más grandes. Curvas pronunciadas. Belleza angelical acompañada de labios carnosos. Una sexy mirada inmortal y un cuerpo tan poderoso que la piel vibra con la energía. Sí, todo está en su lugar. Tan glorioso como lo recordaba. Mi sonrisa no desaparece cuando termino de inspeccionarme. Ya no hay nada humano en mí y doy mil gracias por eso. —¡Cachorrita, deja de mirarte al espejo! —Me pide Asmodeo desde la habitación. Me río al escuchar mi apodo. Él no podría ni imaginarse cuánto lo he extrañado. Escucho sus pasos acercándose al cuarto de baño mientras recojo mi cabello en una cola de caballo. —¿Y si no lo hago, "gatito"? —Me burlo. —Ja, ja. Muy

