Ya no soy humana, me digo a mi misma, volví a ser la de antes. A pesar de que intento convencerme de que no es así, no me siento como la misma Luxus de hace milenios. Tengo mis poderes, inmortalidad y belleza, eso sí, pero es como si una parte de mí siguiera siendo humana, como si mi corazón se dividiera en dos vidas completamente diferentes. Como pecado nunca había convivido con humanos, pues los veía como seres diminutos y efímeros, pero luego de ser uno de ellos, me doy cuenta de que sentí y pensé más intensamente que un inmortal. Una vida de ellos cuenta por cinco mil años de nosotros. Realmente extraño un poco a esas personas que compartieron su amor conmigo en mis diferentes vidas. Mis ocho padres, a los pocos abuelos que conocí, mis doce hijos, aquél que fue mi esposo en todas el

