CAPÍTULO VEINTISIETE La cabeza de Royce le daba vueltas mientras cabalgaba junto a cientos de hombres por las planicies, galopando hacia el norte como lo habían hecho por horas. Finalmente el sol empezaba a salir en el horizonte dándoles un descanso de la fría e interminable noche. Royce volvió a mirar hacia su collar. Un rey. Mi padre. Cuando había escuchado esas palabras, Royce había sentido el mundo hundirse bajo sus pies. Fue uno de esos momentos que cambiaban vidas, uno que lo hizo ver el mundo de forma totalmente distinta. Royce había sentido toda su vida que había algo diferente en él. Sentía que era diferente de sus hermanos y de su familia y de todos a los que conocía. Ellos lo amaban y lo aceptaban al igual que lo hacía él, pero en realidad nunca lo habían visto como un m****

