Eva.
—Salud, —Rosa me pasa un vaso de té caliente. Ya es la quinta vez que estornudo y caigo en cuenta que si no tomo medicina pronto la gripa va a empeorar.
—No entiendo porque se quedaron afuera, mirando como tontos como se caía la casa del árbol. Todos sabían que tarde o temprano eso iba a pasar —camina de un lugar a otro mientras prepara la cena, hemos venido a dónde por muy raro que parezca, está más solo. Imagino, porque los pasapalos y termos con cafés y té caliente están cerca de la urna.
—Más bien, es sorprendente que resistiera el peso de los 4. Ya están muy grandes y pesados, ¿Se creen de hierro? Espero que no, porque ya Eva demuestra que tiene defensas muy bajas.
Mark y Lizzy hablan bajo entre sí, como si de un secreto se tratara. Evan sorbe con calma el café caliente que agarro antes de entrar a la cocina.
—¡Quiten esa ropa húmeda de sus cuerpos! ¿Qué esperan? —Rosa pone los brazos en jarra, como una persona obediente me quito el abrigo y lo coloco en el respaldo de la silla. Seco mi cabello con mis manos, aflojó mis zapatos y seco un poco mi rostro con una servilleta.
—Oh... —Rosa me mira sorprendida. —Pensé que tenías maquillaje puesto, pero estas tan natural y hermosa como siempre pequeña Ev.
Lizzy carraspea y la mujer se corrige. —Hermosas las dos, como siempre.
—Así me gusta, este cuerpo y rostro no se mantienen solo para las fotos. ¡Admiráme! —Dice Lizzy en modo de broma, Mark se ríe y Evan niega con media sonrisa plasmada en el rostro.
—Eva, ¿Cómo te fue en la ciudad? —Rosa continúa con su cotilleo, tratando de actualizar todo información acerca de mí, es un poco molesto, pero debo de aceptar que sabía muy bien que pasaría, ella y muchas otras del pueblo son así y hasta más curiosas.
—Bien. —¿Tú mami cómo sigue? —Bien, —¿Logró conseguir un buen amor por allá? —Si, se llama Victor. —Wuo, excelente, me alegra mucho... ¿Cómo te fue a ti en el internado? Supongo que de lo mejor, eres una chica muy inteligente, tú mamá siempre nos decía que tenías el mejor promedio de todos y que tú mente iba más allá que la de los demás —mientras ella parlotea no puedo dejar de sentirme incómoda, Evan y Lizzy me observan con la mirada fija. Y Mark, bueno él suele perderse por momentos supongo dentro de sus recuerdos. —¿De que te graduaste en la Universidad? ¡Déjame adivinar! ¡Ingeniera! —niego, —Um, ¡Topógrafo! —vuelvo a negar y Rosa pregunta sin pena. —¿De qué fue? De algo importante estoy segura.
—Estudié administración. —Digo sin más, parece que no le agrada mucho mi respuesta porque hace una mueca, la misma que hizo mi madre cuando le dije acerca de la decisión que tome. La misma, qué hicieron todos mis profesores al decirles que era lo que llamaba mi atención. No entiendo porque nadie puede entender que era eso lo que me gustaba y me sigue gustando, sé qué mi rango académico siempre fue perfecto y alto, lo suficiente como para tener una profesión que nadie más podría estudiar con la misma facilidad que yo. Pero pues, ya soy licenciada en Administración, no hay vuelta atrás.
Lizzy se tapa la boca para no reír y Evan finge que sigue consumiendo su café, aunque estoy muy clara que se le ha terminado hace un rato largo.
—E... Seguro que a tú mamá no le gusto mucho eso ¿Cierto? —asiento, Rosa me da una sonrisa reconfortante mientras sirve la comida para nosotros. —No importa sabes, nada de lo que digan los otros acerca de lo que estudiaron o no, da igual al final. Porque nadie, ninguno de ellos te va a mantener o va a trabajar por ti. —Uh, aún no tengo trabajo, pero eso no lo ha preguntado gracias al cielo.
—¿Dónde estás trabajando Eva? —Y como siempre Lizzy no pudo quedarse fuera de la conversación, no, ella tenía que incluirse porque sí.
—En ningún lado. —Suspiro, Lizzy se atraganta con un pedazo del pan tostado. Se dió cuenta que metió la pata porque con la mirada me pide disculpas. —No hay suficientes negocios en la ciudad como para que acepten a una administradora más, así que debo esperar a ser llamada o irme a otro estado. —Agrego, Evan apuñala con su cuchillo los huevos revueltos y el jamón que le han dado. Mark se aleja unos centímetros de él al igual que su hermana menor.
—Yo conozco a unos cuantos amigos de allá, —Habla Rosa quitándole a Evan el cuchillo con habilidad, ni cuenta se dió de que se lo arrebato de las manos. —Dejame escribirles y te digo, ¿Si? No prometo nada, pero al menos hay que intentar. —Asiento y con el pulgar arriba apruebo el comentario. Ella ríe contenta de poder ayudar en algo.
"Dile" "Sabes que necesitas su ayuda" —escucho que Lizzy le murmura a Evan quien mastica molesto. —"No te hagas el macho, recuerda que siempre ha sido buena con los números, de seguro hace un mejor trabajo que Luis." —Mark se levanta llamando la atención y toma mi nariz con sus dedos, como un niño.
—Tengo tú nariz—Dice, lo miro y él a mí durante largos minutos hasta que entiendo que es lo que estás tratando de hacer.
—No es cierto, la dejé dentro de mi maleta. —Hablo chistoso y saco mi lengua como una niña, Mark se ríe y vuelve a su asiento.
—Eva, me gustaría preguntarte algo... —Le echa una rápida mirada a Evan y luego a Lizzy quien le sonríe. —Estamos formando un pequeño negocio, no hace mucho lo hemos creado y la verdad tampoco tenemos idea de cómo llevar las cuentas y toda la cosa... Y bueno, nuestro último administrador lo mandamos al diablo porque por lo general "tenía cálculos muy raros" —imagino que los estabas estafando y por eso lo dice de esa manera. —Así que nos has caído como anillo al dedo, —creo que ya sé por dónde va. — Entonces ¿Te gustaría formar parte de esta alocada idea que está recién tomando fuerza? No tendrás que hacer nada lejos de tu campo de estudio, hasta donde tengo entendido los contadores y los administradores siempre van de la mano —asiento,— y Lizzy se graduó en ese campo. —Me sonríe y extiende su mano, la acepto y aprieto. —¿Que dices?
Lo pienso unos largos minutos en silencio. La verdad no tengo nada mejor que hacer, últimamente estoy malgastando mi vida en despertar tarde, comer, dormir y ver telenovelas pasadas de moda. ¿Por qué no? A ver si así hago algo productivo.
—Si. —Acepto, Mark patea a Evan por debajo de la mesa y este lo fulmina con la mirada.
—Perfecto, ya tienes un empleo. —Chilla Rosa feliz. —Pero un momento... —La veo, ella a mí y luego a los chicos. —¿No sé supone que tendría que estar cerca de ustedes para poder realizar con eficacia su trabajo? —Lizzy es quien se levanta y se acerca para darme un gran abrazo.
—Si... Por suerte, solo estamos aquí por... —susurra— lo de tía Petunia, pero estamos desde hace unos años viviendo en la ciudad, te va a encantar nuestro despacho. Incluso podemos ir juntos ¿No te parece genial? ¡Ya volvimos a ser la pandilla de antes! —chilla emocionada a centímetros de mi oido. Aush, que se aleje por favor. —Bueno, eso mientras Evan no está en... —el mencionado la observa con los ojos casi a punto de salirse de su cara. —Su otro empleo.
—No tengo ningún problema, —agrego. —¿Acerca de qué es su negocio?
Lizzy se ríe nerviosa y Mark dice que necesita ir al baño, Evan no me mira en ningún momento y Rosa, sale de la cocina alegando que tiene que revisar que quede suficiente café y té.
—Mejor lo hablamos luego ¿No crees? Cuando estemos en el despacho y la mente más calmada.
Si ella lo dice, pero hay algo que no me cuadra en todo esto, espero que no sea nada malo.