La vi alejarse hasta que dobló la esquina antes de que yo saliera del sándwich de lobo. Me crucé de brazos y los miré a los dos, los ojos de Phoenix eran duros como siempre pero los de Charlie se habían suavizado ligeramente. —¿Qué pasó con la ofensiva?— Pregunté, mirando a Phoenix. Él se encogió de hombros. —Soy un Alfa superior. Tengo que mantener las apariencias—. Chupé mi lengua, sabiendo que él no cambiaría su actitud para seguir de esa manera. —Suenas como mi gemelo.— Mi mente corrió hacia Pólux y su todopoderoso ego. Se quedó allí, fue invitado a la fiesta, pero extrañamente declinó. No lo culpé; Al parecer, a ambos no nos gustaban las funciones grandes. Él sonrió y me guiñó un ojo. —Ambos somos lobos fuertes—. —Engreído también—, murmuré. Él refunfuñó: —Puedo mostrarte engre

