Odiaba estos lugares. Desde que habían llegado al público lugar SeoYeon se había negado a soltarlo en ningún momento. Apretaba su mano con fuerza, encogida en su pierna, con su rostro restregándose cada cierto tiempo en su muslo, alzando su cabeza para mirarlo y sonreír una y otra vez. Jimin de igual forma estaba a lado de él. Sus manos escondidas detrás de su espalda estaban entrelazadas. Le gustaba las tiernas caricias que dejaba con su pulgar. Se notaba de igual forma nervioso. Imaginaba que sentía la misma presión que él al haber confirmado que SeoYeon lo consideraba su padre al igual que él. Su mirada se volvió algo oscuro cuando dentro de distintas personas reconoció la figura de la mujer llegando. Caminaba de lo más tranquila hacia ellos. Su traje volado moviéndose al compás d

