Soltó un largo gruñido, tecleando cansadamente sin descanso alguno. Su trasero comenzaba a doler por estar tanto tiempo sentado, llevando la misma posición desde hace media hora. No le falta mucho para terminar, después de eso podría estirarse todo lo que quisiera y soltar todos aquellos quejidos.
Apretó sus labios al escuchar el suave sonido de su celular sonando junto con la conocida vibración de este. Dudoso en sí contestar o no, ladeó suavemente su cabeza, fijando su mirada en la delgada pantalla del dispositivo. Arrugó su sien al ver el contacto de Nana, normalmente esta no le llamaba durante su jornada de trabajo, a lo poco recibía mensaje de ella diciéndole que faltaba algo en la casa, o mencionándole como estaba SeoYeon cuando le preguntaba.
Soltando el teclado y el mouse no esperó más y agarró el dispositivo, contestando la llamada para luego colocarlo sobre su oreja.
━ ¿Nana, sucede algo? ━. Preguntó algo preocupado Jeon, rascando su barbilla.
━ Señor Jeon... ━. Escuchó una suave tos ━ perdóneme, pero no podré recoger a SeoYeon, no me encuentro bien ━. Su voz sonaba demasiado fina.
━ ¿Qué tienes? ¿Necesitas ir al hospital?
━ oh no, no... de seguro solo es su simple resfriado ━. Juraba haber visto una pequeña sonrisa tras esas palabras ━ ¿Quiere que intenté buscar a alguien para que recoja a SeoYeon?
━ No te preocupes, Nana. Tú descansa, yo me encargo de eso, ¿si? ━. Le sonrió aunque esta no pudiera verlo.
La mujer intentó replicar, pero Jeon no cedió ante ella. Reafirmando sus palabras de que descansara, que él vería como haría para recoger a su pequeña. Cuando por fin logró convencerla, y cerrar la llamada se puso a pensar en lo que podría hacer.
Tal como había dicho nana podría contactar con alguien para que fuese a buscar a SeoYeon y llamar a la escuela para que estuvieran al tanto de esto. Sin embargo también quería buscarla el mismo, después de todo nunca había recogido a SeoYeon de la escuela, siempre lo había querido hacer, pero por la falta de tiempo se le hacía demasiado imposible. Podría aprovechar aquella oportunidad, después de todo no tenía mucho trabajo por terminar y podría pedir aquel permiso que nunca había utilizado.
No dudó más y lo decidió. Quería recoger como cualquier padre a su hija de la escuela. Ya quería ver lo feliz que le haría esto a SeoYeon, tal vez luego podrían ir a por unas donas o al parque.
Estaba tan emocionado que no pudo evitar soltar aquella pequeña risita soñadora.
☪︎⋆。˚
Era la hora de salida, estaban todos los niños y maestros reunidos en la sala de esperaba. Unos cuantos pequeños corrían por todo lugar mientras que otros tan solo se encontraban sentados jugando con los juguetes que habían en aquella área.
━ Príncipe Mimi, te hice una corona mira ━. Dijo SeoYeon alegremente, acercándose a él con la pequeña corona de papel entre sus manitas.
Apenas llegó la pequeña dobló sus rodillas hasta caer al suelo sentándose sobre sus piernas frente a él. Le extendió contenta y orgullosa la manualidad que había hecho con tanto cariño a su maestro en una de las clases.
━ Que linda, gracias ━. Le agradeció acariciando su cabello ━ Pónmela~ ━. Agachó su cabeza en espera a que esta lo hiciera. SeoYeon no tardó y se estiró lo suficiente hasta lograr acomodar perfectamente aquella Corona sobre dichosos cabellos esponjosos.
━ Hice tres coronas yo solita ━. Colocó sus manos sobre su cadera inflando su pechito con orgullo ━ cuando llegue a casa voy hacerle una a Nana ━. Se alentó así misma.
━ Estoy seguro que le encantará ━. Concordó con sus palabras.
La pequeña asintió haciendo tiernos soniditos para luego sentarse a lado de él en donde continuaron jugando con los juguetes libres que encontraron. Varias veces el timbre del Intercomunicador sonó anunciando la llegada de algún padre en la pequeña pantalla de esta. Con cada toque llamaba la atención de cada niño, ansiosos por la llegada de su progenitores.
Nuevamente em timbre sonó llamando la atención de todos por igual, sin embargo ningún niño se paró. Arrugó su sien al ver a un hombre desconocido reflejado en la pantalla, tenía una mirada algo nerviosa, algo dudoso a decir verdad; sin embargo lo que más destacaba en el era el atractivo del rostro reflejado el cual de inmediato llamó la atención de las chicas.
━ ¿Quién es él? ━. Murmuró MiSeon algo boquiabierta por lo que sus ojos veían.
Aquella pregunta hizo que SeoYeon levantara su cabecita para ver el aparato de igual forma. Normalmente esta no lo hacía ya que Jimin siempre le decía cuando nana llegaba, sin embargo no había esperado ver aquel conocido rostro.
━ ¡Papi! ━. Gritó la pequeña, levantándose rápidamente del regazo de Jimin.
Los ojitos de esta se abrieron en grande, con una majestuosa sonrisa en su rostro algo rojito. Se notaba la felicidad que emanaba de ella. Sin importarle la mirada de los mayores que las veían algo atónitos corrió hacia la entrada.
━ ¡Esper-! ━. Escuchó el largo gemido frustrado que soltó Jimin, pero sin importarle aquello siguió corriendo.
━ Si, mi hija se llama Jeon SeoYeon ━. Murmuró Jeon a la recepcionista que lo atendía, apoyando sus codos sobre el mostrador cansado. No duró mucho en esa posición cuando escuchó aquella conocida voz.
━ ¡Papi, papi! ━. Exclamaba felizmente su hija, corriendo hacia él con su bracitos estirados a cada lado.
Jeon no tardó en reaccionar, separándose del mostrador para así agacharse. Una de sus rodillas tocaron el suelo mientras la otra la utilizó para apoyarse. Alzó de igual manera sus brazos esperando sonriente la llegada de su bebé. No pasó mucho tiempo para que esto sucediera, la pequeña aterrizó sobre su pecho, enredando sus brazos alrededor de su cuello apegándose lo más que podía a él.
Jeongguk no dudó en envolver sus brazos sobre su cuerpecito, apretándola, apoyando su mentón sobre su hombro, feliz por lo que había logrado causar en su pequeña.
━ ¡SeoYeon! ━. Otra voz bastante agitada se escuchó acercándose.
Sus pasos hicieron eco hasta que la figura llegó posándose frente a ellos. Los ojos de Jeon cayeron sobre esta extrañado, pero todo aquel rastro de extrañes despareció al ver el heredero de tan dichosa voz.
Su mandíbula cayó sin piedad alguna, dejándolo con sus labios entreabiertos demasiado atónito por lo que sus luceros veían frente a él. Los colores se le subieron a la cabeza provocando que sus mejillas se calentaran cuando los ojos de este también cayeron sobre él, juraba que había provocado la misma reacción que él tuvo consigo. Los dos parecían estar en un especie de transe, una especie de burbuja se había creado entre ellos.
Y lo único que pudo pensar Jeon en esos momentos era que él era el chico más lindo que había visto en su vida.
☪︎⋆。˚