Dentro de aquel salón se encontraban una gran cantidad de personas. Grupos de padres de familias con sus hijos, y los maestros caminando de un lado a otro, indicándole a cada quien donde podían sentarse.
Apretó los hombros de su hija, mirando a todos lados hasta que sus luceros cayeron en aquel ser que tanto había estado buscando inconscientemente. Estaba allí, con los suaves rayitos de sol cayendo sobre sus tiernos cabellos chocolatosos. Tenía una linda sonrisa plasmada en su rostro mientras saludaba a cada niño que pasaba por allí. Era demasiado satisfactorio ver como sus ojos brillaban con cada pequeño, sus pestañas se veían rizadas al rededor de aquellos motes dorados.
Maldijo entre dientes al notar como nuevamente había caído embobado.
Encogió su cuerpo cuando sin previo aviso aquellos orbes dorados se cruzaron con los suyos. Apartó de inmediato la mirada, sintiendo como sus mejillas comenzaban a arder sobre aquel tierno rojo en ella.
━ ¡Papi allí está príncipe Mimi, vamos, vamos! ━. chilló demasiado entusiasmada la pequeña, zafándose de su agarre para correr hacia él.
Jimin notó aquella intención y sin dudarlo se agachó un poco, sin que sus rodillas tocaran el piso. Alzando sus brazos al aire, y así atraparla en un cálido abrazo. La pequeña frotó su cabecita contra su pecho, él lo único que hizo fue acariciar sus tiernos cabellos.
━ SeoYeon~ hoy luces muy feliz ━. comentó Jimin, soltándola para así apoyar sus manos contra sus propias rodillas.
━ sipidipi ━. asintió dulcemente ━ Papi vino conmigo, y estoy muy feliz ━. Dio pequeños saltitos mirando hacia atrás donde su padre se encontraba incómodamente encorvado.
━ Buenos días, Señor Jeon ━. Saludó Jimin con aquella hermosa sonrisa que alargaba sus labios pomposos.
━ Buenos días ━. le contestó con su voz algo fina. Aclaró su garganta, rascando su cuello sin saber que más hacer o decir.
Sus labios temblaron al escuchar la suave risilla que soltó al notar la pequeña timidez que consumía su cuerpo. Se sintió aún más inquieto al contemplar como pasaba su lengua en un lento movimiento sobre sus labios dejando aquella llamativa capita brillosa.
━ Estamos a punto de empezar, así que por favor tomad vuestros asientos ━. Canturreó HyoJung interrumpiendo nuevamente su encuentro.
Dejando a lado aquellas miradas llenas insinuaciones que habían tenido sin querer, Jimin fue el primero en apartar su mirada mientras toqueteaba sus lindas orejitas blandas. Gira levemente su cuerpo hacia la derecha, alzando sus brazos para indicarles aquellos puestos libres que podrían ocupar durante toda la reunión.
Inconscientemente se encaminó hacia el lugar donde había indicado. Sentándose en la silla, dejando a SeoYeon sobre su regazo cómodamente.
━ Bueno... nos vemos ━. Les regala una última sonrisa a los dos, moviendo sus manitas.
Jeongguk de igual forma tuerce una sonrisa. No puede evitar sentirse extraño mientras miraba como lentamente se aleja de él y se unía al grupo de maestros.
Luego de unos cuantos minutos, los cuales se dedicó a mirar a Jimin trabajando mientras jugaba con su hija, por fin inició la reunión. Los cincos maestros quedaron de pie frente al mural, mirando hacia donde estaban todos reunidos.
━ Primero que todo Sean bienvenidos a nuestra primera reunión de preescolar. Estamos sumamente agradecidos de que hayan asistidos. En serio nos alegra un montón ver tantos padres juntos ━. Sonrió contenta la alta mujer en el centro del todo ━ Vamos a empezar presentándonos a cada uno. Yo soy Kim Yura, coordinadora de todo preescolar ━. Se presentó, inclinándose a ellos respetuosamente.
━ Park SooHyun
━ Lee HyoJung
━ Jung MinSeon
━ Park Jimin ━. Agitó sus manitas a los presentes.
Aquel fue el único nombre el cual llamó la atención de Jeongguk. Pero para su sorpresa no había sido el único que había quedado encantado por Jimin, varios suspiros se habían escuchado después de su presentación junto con unas coquetas risillas.
━ Nos gustaría también que os presentaran. Así que empezaremos desde ese lado ━. Continuó hablando Yuba. Señaló el primer puesto de su izquierdo.
Así cada conjunto de familia se levantó. Dando tan solo una corta presentación con los nombres de cada m*****o. Entre más avanzaba, su nerviosismo aumentaba. Le causaba un tanto de pena de tener que presentarse y ser el único hombre con su hija.
━ Un gusto, Soy Jeon Jeongguk, padre de Jeon SeoYeon ━. Dijo con un claro nerviosismo en su voz.
Pudo notar las distintas miradas reposar en él y en su hija. Por simple instinto apretó sus manos sobre sus hombros, intentando en vano ocultarla.
Era como un pequeño ratoncito alrededor de grandes bestias, esperando a que bajara la guardia para atacarlo con duras y crueles palabras.
Lo que menos se esperó fue ver pequeñas sonrisas sinceras y de apoyo. Lindas a simple vistas. Mostraban su gratiud y mandando con sus mirada fuerza para que siguiese haciendo aquel padre.
Empezaron el inicio de la reunión con pequeñas dinámicas para liberar la tensión y entrar en una cómoda atmósfera. Las risas se escucharon, junto con las burlas y gritos de cada pequeño. Después de ello se dictaron unos cuantos informes. Todo respecto al trato de los pequeños y como apoyarlos en la escuela.
Pero aquello no importaba mucho si se la había pasado durante toda la maldita charla viendo al maestro Park desde su lugar. No sabía exactamente qué pasaba entre ellos, pero creía que era una especie de tensión. Como si los dos se estuviesen coqueteando sin siquiera percatarse de ello. Pequeñas sonrisas. Unas cuantas miradas. Tan sólo faltaba algún roce y definitivamente morirían.
No supo cuánto tiempo pasó embobado con el maestro hasta que terminó llevándose un pequeño susto al escuchar el sonido de la sillas moviéndose, mezclado con el murmullo de voces aumentando, y los jalones de SeoYeon para que se levantara de allí.
Entre torpe pasó se dejó guiar por su hija y la marea de padres. Al parecer iban a tomar un pequeña pausa en el comedor, y así saciar el hambre de algunos niños que exigían con sus tiernas voces por comida. Se sentó con SeoYeon a lado suyo en una de las sillas vacías de las diferentes mesas. Algunos padres comenzaron a intentar hacer plática con él o entre ellos. Intentaba contestarle de la forma más amable posible, pero sus ojos siempre caían inconscientemente hacia un castaño.
Se veía demasiado tierno al ponerse los guantes de cocina junto con un gorrito que hacía que sus cachetes se vieran más redondos y esponjosos de lo normal. Tenía ganas de pellizcarlo, tal como así con su bebé.
Admiro desde allí su forma tan limpia de trabajar. Era tan linda y natural. Sacando sonrisas con cada bocadillo que dejaba en los platos. No le sorprendía que fuese tan querido por todos.
Apretó sus dedos sobre su rodilla cuando lo vio acercarse a él con la bandeja de comida. Le sonrió al mismo tiempo que se agachaba hasta tocar con sus rodillas el suelo y quedar a la altura de la mesa. Comenzando a servir sobre el plato de SeoYeon y suyo.
━ Comida~ ━. tarareó SeoYeon aplaudiendo alegremente, de pie sobre la silla, en medio de las piernas de Jeon.
Jimin volvió tiempo después, cuando todos los niños comían contentos con sus padres. Se sentó frente a ellos. Al otro lado de la mesa. Mirando con un toque de ternura como alimentaba a SeoYeon. No podía evitar sentirse nervioso al tener su mirada puesta en él. Hacía que sus dedos temblaran y que olvidara lo que tenía que hacer logrando que la niña lo tuviera que traer de vuelta al mundo con sus suaves quejas.
Ya casi estaban terminando. La mayor parte de la conversación que tenían era entre Jimin y su bebé. En su plato tan solo restaban las porciones de frutas. Alzó una de las últimas fresas que quedaban hacia los labios de esta, sin embargo esta negó moviendo sus manitas.
━ Uhm no. Dale la fresita a Jimin ━. Murmura tiernamente SeoYeon, jugando con sus labios.
Aquellas palabras tomaron a los dos por sorpresa. Las mejillas de cada uno se pintaron de un bello rojo. Los dos se miraron sin saber que hacer. Soltó una sonrisa boba mientras que Jimin miraba con claro nerviosismo a otro lado. Iba a negarse hacia su bebé, pensando que era algún juego suyo, pero el ver lo sería que se encontraba desde su sitio, empujando con cierta dificultad su mano hacia el rostro de Jimin era más que claro que esta hablaba en serio.
Oprimió su boca mirando los lindos luceros de park mientras alzaba la fresa que tenía en su mano hacia él. Este con una sonrisa entreabrió sus labios, esperando con gusto la comida. Jeon tuvo que tragar duro cuando el pedazo de fresa rozó con cierta satisfacción la boca de Jimin. Aquellos llamativos labios se enrollaron alrededor de él, moviendo su lengua para empujarla hacia abajo. Juraba que casi habían tocado sus dedos.
Su mano siguió en el aire, mirando algo embobado los dedos que habían tocado tales labios esponjosos. Tal acción no pasó desapercibida por Jimin, quien le regaló una sonrisa coqueta mientras continuaba masticando lentamente, logrando acelerar más su pobre y débil corazón.
━ Está deliciosa ━. Murmuró sin dejar de mirarlo en ningún segundos. Aquello solo hizo que el r
espirar se le dificultara.
Su comentario solo lo alteró más, respirando con clara y cierta dificultad cuando aquellos ojos se dilataban y recorrían con tal encanto el camino de su cuello y pecho. Casi se encorvaba y se tapaba avergonzado.
SeoYeon siguió comiendo sin darse cuenta de las miradas que los se siguieron dando luego de tan extraña escena.
Ya no podía negarlo. Algo le atraía de Jimin. Algo le gustaba de él, pero no sabía el qué.
¿Era su amabilidad? ¿Su forma de ser? ¿Su físico? ¿Lo feliz que hacía a su hija? ¿El como lo miraba?
Estaba demasiado perdido. No sabía que hacer. Hacía bastante tiempo que no se sentía así de atraído por otra persona, sin tomar en cuenta el hecho de que tampoco había tenido una cita desde hace año. Se sentía con demasiada presión, le causaba curiosidad, quería saber más de él.
Pero... ¿Por dónde empezar?
☪︎⋆。˚
La reunión continuó como lo planeado. Se divirtió bastante jugando uno que otro juego con SeoYeon. Hacia bastante tiempo que no disfrutaban juntos largas y largas horas de juego. Aunque también se dio cuenta de que su pequeña no convivía mucho con los otros niños, o tal vez solo quería pasar tiempo con él, ya que ella no lo veía mucho.
Eso quería pensar.
Decidió tomarse un descanso para ir al baño. Había dejado a SeoYeon en unos de los pupitres entretenida coloreando unas flores, avisándole antes de irse que ya regresaría.
Cuando salió del baño no esperaba encontrarse, o mejor dicho, chocar con un esbelto cuerpo. Ninguno terminó cayéndose. Solo sintieron el pequeño empujón, echándolos para atrás a los dos mientras soltaban un pequeño y bajo quejido.
Sus mejillas no tardaron en sonrojarse cuando reconoció al instante con quién había chocado. Allí estaba Jimin frente a él, Con sus manos sobre su pecho, acariciando entre suaves toques en busca de algún daño, pero no había ninguno.
━ ¡lo siento mucho! ━. Exclamó Jeon, inclinándose hacia él varias veces en un intento de remediar lo que había hecho.
━ No fue su culpa, señor Jeon... yo también estaba algo despistado... ━. Murmuró con sus manos ahora acariciaban sus delgada barbilla.
━ Oh, puedes llamarme Jeongguk. No estoy tan viejo, solo tengo 26 años ━. Dijo abultando sus labios inconscientemente, avergonzándose de inmediato por lo que había hecho.
━ Oh, tenemos casi la misma edad. Yo tengo 23 ━. Le sonrió con gracia.
━ Wah ━. Maldijo entre dientes por no haber logrado controlar que ese sonido saliera de su boca con demasiado asombro y sorpresa de la necesaria.
━ ¿me veía más viejo? ━. Arrugó sus cejas tiernamente, con una expresión más triste en su rostro.
━ ¡No! ━. Gritó algo exaltado Jeon. Agitando sus manos con sus mejillas ya demasiado rojas ━ Digo, que te ves más joven de lo que pareces ━. Rascó sus largos cabellos avergonzados.
Sintió que había arruinado todo al notar lo serio que se veía Jimin desde su lugar, sin embargo, poco después su melodiosa risa de escuchó. Suave y precisa. Se oía tan hermosa. Iba a juego con su rostro. Quedó por un buen tiempo embobado con sus ojitos brillantes, los dos había desaparecido detrás de las delgadas cuencas, como si estuviese sonriendo de igual forma con estos. Sus mejillas de tan fino carmín. Le hubiese gustado ver la gran sonrisa que de seguro tenía, pero le bastaba con verla a lo poco bajo su mano, al estar tapándola.
Que linda sonrisa...
━ Eres muy tierno ━. Soltó con gran sinceridad Jimin. Acercándose un poco más a él, con aquella encantadora sonrisa que enamoraba a todo el mundo ━ Bueno... creo que ya voy a regresar al salón ━. Silba, bailando su pies en espera de alguna palabra de su parte, mas ninguna llega.
Sus manos pican en poder decir algo. Quería agarrar aquella confianza, pero se le hacía tan difícil al tener su corazón latiendo a mil y su respiración agitada. Podía ver como Jimin le regalaba una última sonrisa y comenzaba a moverse a la dirección contrarío. Aquello lo desesperó más.
Era ahora o nunca.
━ Yo- ━. Acarició sus pequeñas orejas al notar como su pequeño murmullo había detenido el caminar de Jimin, y ahora se viraba lentamente a él, esperando sus palabras ━ yo.... ¿puedo tener tu número? Por si algo pasa con mi hija ━. Una pequeña risilla nerviosa salió de su boca. Había agregado eso último para que no hubiera una mal interpretación.
Su pecho tembló ante la gran sonrisa junto con sus preciosos orbes iluminándose que le dio Park ante sus palabras. Regresó a él con unos pasos emocionados y extender su mano hacia él. Sus manos se sintieron torpe cuando por unos segundos no había entendido que hacer. Sacó con gran dificultad su celular del bolsillo, acelerado se lo pasó. Jimin no tardó en tomarlo entre sus dedos, y marcar su número en el.
━ Claro~ aunque no me molestaría que me llamara para algo más que no sea SeoYeon ━. Tenía una coqueta sonrisa mientras le regresaba el objeto ━ No tardes en escribirme~ ━. Canturreó agitando su diestra en despedida, alejándose lentamente de él no sin antes regarle un último guiño.
Jeongguk se quedó allí. Estático en su lugar. Su cuerpo estaba temblando. Solo en ese pasillo con su débil corazoncito palpitando tan rápido que resultaba ser tan molesto en su pecho. Sus manos se movieron sobre la pantalla. Una boba sonrisa apareció en su rostro al ver como Jimin se había registrado en su teléfono.
Maestro Mimi✨
Y simplemente ya no pudo aguantar más el chillido de emoción que tanto tiempo se había guardado.