Capítulo 14

1709 Palabras

“El mar era de color zafiro y el cielo ardió como un ópalo calentado en el aire” decía Oscar Wilde sobre Grecia y hoy me pongo de pie para darle la razón. Con una sonrisa en el rostro salgo de la cama y me estiro; llevo primero los brazos hasta arriba, lo más alto que puedo y luego me doblo para tocar la punta de mis dedos. Giro sobre mi propio eje, un par de veces a la izquierda, un par de veces a la derecha y camino hasta al baño para hacer mi rutina como Dios manda: con agua proveniente de las tuberías. Cuando regreso a la habitación, fresca como una lechuga, saco de mis maletas un top rosa, un pantalón corto blanco con finas rayas amarillas y me inclino por mis converse. Mis cómodos converse. Recojo mi cabello húmedo en una cola y aplico algo de perfume. Antes de salir, me detengo fre

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