Marinette Jamás había estado tan nerviosa como lo estaba en ese momento. Desperté con un nudo en el estómago y con el corazón latiéndome a mil. Cuando Chat Noir consiguió sacarme del pozo lo último que me esperé de él fue que me rodeara entre sus brazos y me retuviese junto a él durante tanto tiempo. Después, me llevó hasta la cabaña en brazos, como su fuese una niña de cinco años. Estaba claro que estuve a punto de morir, y que solo me faltaron unos minutos más para quedarme sin respiración, pero tampoco ¿viniendo de él? Lo máximo que me esperaba era ir corriendo hacia la habitación y encerrarme para lo que me queda de vida. Aunque, esto último aún no lo descarto, pues justo cuando me dejó en la cama me dedicó una mirada fulminante acompañado de un: «Mañana hablaremos» Y esas palabras

