Marinette
El agua subía a un ritmo preocupante. Me aferré con más fuerza a Manon y cerré los ojos deseando que todo lo que me rodeaba desapareciese.
Necesitaba olvidar que estaba en un pozo que muy pronto quedaría sumergido en el agua. Tenía que ser valiente y no dejar que Manon me viese asustada, no quería darle esa imagen, tenía que hacer que se sintiese segura a pesar de la situación.
Apoye mi mejilla en su cabeza deseando que Chat Noir llegase pronto.
—Tranquila—Murmuré—Tranquila, saldremos de aquí.
Miré hacia arriba, divisando el pequeño acceso al mundo exterior que nos quedaba.
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Chat Noir
Estaba cabreado. Los planes me había salido horriblemente mal. Íbamos a atracar el intercambio entre un un noble y un mercader y por culpa del puñetero de Claude que tiene que joderlo todo salió como el culo. Para colmo la guardia se tiene que llevar a Max y a Nino le tienen que dar puntos. Así daba gusto hacer planes.
Tiré mi pistola de mala gana y limpié la sangre de mi espada con asquedad. Maldiciendo internamente.
Levanté la mirada, y la fijé en el lugar donde se suponía que debía estar Marinette, pero al hacerlo, solo vi a la mujer que debía cuidarla. Fruncí el ceño y me metí la espada en la funda de mi cinturón mientras caminaba hacia ella.
—¿Dónde está?—pregunté.
Al escucha mi voz, se sobresaltó y se giró hacia atropelladamente. Sus ojos reflejaron el miedo al verme y la camisa que sujetaba se le cayó al suelo.
—Te he hecho una pregunta—insistí, perdiendo ,la poca paciencia que me quedaba.
—Se fue—dijo simplemente—. Se fue al bosque con ese chiquillo.
—¿Cómo que se fue al bosque?—pregunté cabreado.
—La hija de Nadja se cayó por el viejo pozo y ella se fue a ayudarla—me explicó.
—¡¿Qué?!—exclamé, sin poder dar crédito a lo que estaba escuchando
—Lo siento mucho señor de verdad que intente de todo para...
Por más que me hablase yo no le estaba haciendo ni caso porque en ese momento mi mente estaba en la loca que se había tirado a un pozo, literalmente.
—Me cago en su puta madre ¡j***r!—Volví a coger mi pistola y me incorporé pasa salir hacia el bosque.
—¡Le juro que intenté detenerla!—se excusó—¡Pero ella insistió en ir allí!
—No me importa lo que haya ocurrido—dije sin siquiera girarme para mirarla.
Divisé a Nino a unos pocos metros, estaba abrazando a Alya y eso me sacó aún más de quicio. Mientras que mi prisionera estaba en un puto pozo, él estaba metiéndole mano a su chica. Cuando pasé justo a su lados les despotriqué un par de cosas sin apenas molestarme en dirigirles las mirada.
—Eh, vosotros. En lugar de liaros enfrente de todos, venid conmigo.
—¿Qué pasa tío?—preguntó Nino confundido—Creía que por hoy ya habíamos terminado—levantó su brazo lleno de heridas envueltas en vendajes.
—Pues al parecer no, necesito que vengáis conmigo al pozo que está en ruinas, a unos pocos metros al norte.
—¿Al pozo?—Alya enarcó una ceja—creía que ya no estaba en funcionamiento.
—Nadie ha dicho que vayamos a sacar agua—reproché.
—¡Señor Chat Noir!—escuché girar una voz.
Me giré sobre mí mismo, mirando confundido a mi alrededor buscando al dueño de la voz que me había llamado. Miré hacia abajo e hice una mueca cuando vi a un canijo que me agarraba la pierna con insistencia.
—Me envían para buscarlo—dijo. —¡Tiene que venir conmigo! ¡Rápido! El pozo ha comenzado a derrumbarse.
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Marinette
El gua comenzaba a llegarnos por las rodillas y la impaciencia comenzó a crecer. A ese ritmo, el pozo quedaría completamente inundado en menos de una hora.
Los viejos pilares de madera se tambaleaban levemente y tenía la sensación de que en cualquier momento podrían caer encima de nosotras.
Mis ojos no se habían separado en todo momento en un punto exacto del pozo.
Justo en frente de donde estábamos había oculta tras uno de esos pilares una entrada muy similar a una puerta de madera. No tenía ni idea de cual sería su objetivo en aquel lugar, quizás sería alguna especie de vía que utilizaron para comunicar el pozo con otros lugares del bosque o simplemente un pasadizo que les facilitase su construcción.
—Espera Manon—dije apartándola levemente de mí—Voy a comprobar algo.
Caminé con dificultar a consecuencia del agua que comenzaba a llegarme por las rodillas y examiné aquella extraña entrada. En ella había la cicatriz y un agujero donde podría haber estado un picaporte para abrirla. Ahora, estaba atrancada, no solo por las barras de madera que la ocultaban, sino que debía de tener algo al otro lado de ella que impidiese su apertura.
Si tan solo pudiese abrirla...
El sonido de unas voces lejanas captó mi atención. Inmediatamente olvidé aquella extraña entrada e inmediatamente miré hacia arriba esperando volver a escucharlas.
—Por aquí—escuché la voz del amigo de Manon.
—Es Jean—murmuró Manon—¡Ha vuelto!
—¡¿Hay alguien ahí?!—grité.—¡¡Eh, aquí!!
Mi voz provocó un estruendoso eco y se repitió en varias ocasiones. Los pilares vibraron levemente y extendieron una oleada de polvo y arena que nos salpicó. Ambas nos cubrimos con los brazos se la blanquecina niebla que nos había cubierto.
Entrecerré los ojos para intentar vislumbrar lo mas mínimo y conforme se iba disipando la polvareda podía ir identificando los rasgos de alguien que conocía a la perfección.
—¡¡Jodeer!!—lo escuché gritar—¡Eres una idiota ¿me oyes?! ¡Una completa idiota!
—¡No estoy de humor para recibir insultos!—espeté molesta.
—Tenemos una cadena—Dijo ignorándome por completo, desapareció durante unos décimas de segundo y después regresó con aquello que suponía nuestro rescate—. Átala a tu cintura y coge a la niña en brazos.
—¡No soportará con las dos!—dije recordando lo que nos había pasado anteriormente.—¡Ya lo intentamos!
—¡Pues entonces sube tú primero y después la cría!—exclamó malhumorado, como si aquella situación lo estresara.
—¡No! ¡Primero Manon y después yo!—contradije.
—¡¡He dicho que primero subes tú!!—gritó enfadado—¡Así será más fácil!
—¡El orden no importa!—espeté molesta mientras que me dirigía a Manon para atarle la cuerda a la cintura. Si algo salía mal con mi subida, Manon se quedaría sola ahí abajo, y con la pierna rota no habría nadie que la ayudase.
—Me cago en la hostia...—lo escuché maldecir en voz alta.
—Ya está lista—aseguré ignorando completamente el mal humor de Chat—¡podéis subirla!
Cogí a Manon en brazos y la levanté todo lo que pude para ayudarlos a tirar de ella mientras sentía como el agua me llegaba por las rodillas. Un destello de pánico me envolvió de golpe ¡, cerré los ojos con fuerza y tomé una bocanada de aire.
Me centré en Manon y como la subían despacio y con cuidado, olvidando que estaba rodeada por uno de mis mayores miedos. El aire volvía a mis pulmones cuando la vi que llegaba casi a la superficie. Pero entonces, justo al salir, Manon se agarró a uno de los peldaños de madera y este se salió de su lugar cayendo completamente de su lugar.
—¡¡NO!!—gritó Chat Noir.
Mis ojos se abrieron como platos y vi con espanto como este caía sobre mí haciéndome caer al suelo y dejándome completamente atrapada. El pozo comenzó a derrumbarse y mi corazón dejó de latir por unas décimas de segundo cuando vi que caían sobre mí. Solté un grito de dolor cuando cuando mi pierna se atracó con uno de los pilares.
Me mordí el labio inferior intentando así aliviar el dolor y miré hacia arriba. Manon había conseguido escapar.
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Chat Noir
Cuando vi como todo el pozo comenzaba a derrumbarse justo enfrente de mí sentí como el corazón se me detenía por unas milésimas de segundo. Me asomé atropelladamente y contemplé con espanto como algunos de los bloques de madera se le había caído encima. La escuchaba gemir de dolor y eso activó todos mis sentidos. Tenía que bajar a ese pozo con fuese.
—Voy a bajar—aseguré agarrando la cuerda mientras le ataba un nudo lo suficientemente fuerte.
—¡¿Estás loco?!—exclamó Nino—¡No puedes bajar ahí, sería un s******o!
—¡¿Y que coño quieres que haga?, j***r!—grité cabreado—¡¿Dejarla ahí y esperar que se ahogue?!
Esto era su culpa. Culpa de ella por meterse donde no la llaman y por no poder obedecer ni una puta orden. Siempre acaba haciendo algo para joderme bien y complicarme la vida.
—Nino tiene razón, si entras ahí el pozo se derrumbaría aún más y ninguno de los dos podría salir—explicó Alya.
—Voy a bajar y me da igual no que digáis—Me até a la cintura la cuerda pasándome por los cojones todas sus palabras.
—El viejo pasadizo—dijo entonces Alya—El túnel que conduce al antiguo pozo, recuerdo que antes lo utilizábamos para limpiar el agua.
—No hay tiempo para buscar pasadizos—sentencié sin prestar mucha atención—. El agua está subiendo.
—Es mucho más lógico usar el túnel—insistió—. El camino no es muy largo y se conduce justo al fondo.
—Tío—Nino me agarró del brazo—. Escúchala.
Lo miré a él y después desplacé la mirada Alya.
Solté una maldición interna y comencé a caminar.
—Entonces vamos a por ese pasadizo.
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Marinette
El vestido se iba pegando cada vez más a mi cuerpo a medida que el agua subía. Levanté mi barbilla levemente cuando esta me llegaba por el cuello. El dolor de mi pierna pasó a un segundo plano cuando el agua comenzaba a amenazar por cubrirme por completo.
La voz de Chat Noir había desaparecido, ni tampoco lo había vuelto ver asomarme.
¿Dónde estaba? ¿Acaso me había abandonado tras haber sacado de allí a Manon?
Un terrible pinchazo punzó mi pecho con tan solo imaginar aquello, aunque viniendo de Chat Noir, lo más lógico era haberme dejado a mi suerte.
El agua me llegó hasta la boca y lo único que fui capaz de hacer fue rezar por un milagro justo antes de que me quedase sin respiración.
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Chat Noir
El puto pasadizo estaba hecho una mierda, se notaba a kilómetros que no habían pasado por aquí en años. Teníamos que ir apartando telarañas por el camino y esquivando bichos que se colaban por nuestros pies. Por no mencionar que no se veía una puta mierda.
—¿Cuánto queda para llegar?—pregunté impaciente, al comprobar que no había resultados—.Debería haber bajado yo, hubiese sido más rápido.
—El pozo estaba hecho una mierda tío—aseguró Nino—En cuando te hubieses metido ahí dentro se hubiese venido abajo.
Gruñí para mis adentros y continué caminando. Comenzaba a cabrearme el no poder ir más rápido, eso de no ver por donde vas era una completa putada. Además había que ir mirando por donde se pisaba
Llegamos a un punto en el que el suelo comenzó a ser más blando y húmedo.
Había rastro de agua por ahí.
—Tiene que estar por aquí—eché a correr dejando atrás a Nino y recorrí el túnel sin ver nada.
—¡Tío ¿Dónde vas? Espera!—gritó Nino, pero no lo escuché y continué corriendo hasta que me choqué con algo.
Entrecerré los ojos para aclarar mi visión y alcancé a ver una puerta que ataba atrancada con por dos tablas de madera adheridas a ella por varios clavos.
El agua salía continuamente de allí y lo único que pude pensar era que el pozo estaba completamente inundado, y ella estaba allí dentro.
Le pegué una patada a la puerta, pero esta continuó en pié.
—¡j***r!—grité frustrado.
Le di un fuerte puñetazo que tampoco hizo una mierda pero seguí intentándolo. Retrocedí unos pasos y cogí carrerilla para estampar todo mi cuerpo en la puerta y hacerla caer en un certero golpe.
El agua salió con fuerza a modo cascada por la entrada y me hizo perder el equilibrio levemente. Me aclaré la visión y finalmente la vi en el suelo completamente inconsciente y con varios pilares de madera encima de ella.
Inmediatamente corrí hacia elle y aparté toda la mierda que tenía encima. Los peldaños pesaban un huevo y me costaba un infierno levantarnos.
Escuché a Nino llegar a mis espaldas e inmediatamente comencé a gritarle.
—¡Ayúdame a quitarlos!—exclamé.
Me apresuré a apartar el que estaba encima de su estómago dejando libre la mitad de su cuerpo y Nino quitó el que estaba sobre sus piernas.
El agua seguía saliendo pero se compartía al tener una vía de salida por el túnel. Me arrodillé junto a ella y la miré por todos lados. Tenía algunas heridas y arañados de todo lo que le había caído encima, pero eso no era lo que más me preocupaba. Le tomé el pulso y este no se sentía.
—Joder...—coloqué dos dedos sobre su cuello y tanteé su mejilla para ver si reaccionaba—¡j***r!
Me posicioné sobre ella y coloqué mis dos manos encima de su pecho presionándolo con fuerza varias veces. Después tapé su nariz y sin pensármelo dos veces posé mis labios sobre los de ella cediéndole todo el aire que podía darle. Fue un roce leve pero los sentí tremendamente suaves dulces. Un contacto que sentí tan apetecible como adictivo.
Me separé nuevamente y volvía presionar su pecho varias veces para que el aire volviese a ella. Le hice nuevamente el boca boca, varias veces, una y otra vez, cada vez con más fuerza y más insistencia.
Tenía que abrir los ojos, tenía que hacerlo.
Miré su rostro, complemente pálido y sin una pizca de expresión en él.
—Vamos... despierta de una puta vez—murmuré para mí mimo haciendo mis movimientos más fuertes sobre su tórax.
Le tapé otra su nariz y fui otra vez a repetir la misma acción cuando de repente comenzó a toser con fuerza expulsando todo el agua que tenía dentro.
Toda la tensión acumulada salió de golpe. Solté todo el aire que tenía contenido y me apoyé sobre la pared cuando sentí que se me iban las fuerzas.
—Chat...—murmuró con debilidad.
No dije nada tan solo la agarré entre mis brazos y la acerqué hacia mi pecho abrazándola como si la vida me fuese en ello.
EL corazón me dolía y sentía que me quemaba por dentro. Era como si su contacto me quemase como si fuese veneno lo que comenzaba a sentir por ella.
Pero fuese lo que fuese, me negaba rotundamente a aceptarlo.