Estaciono frente al portal de la casa de mi suegra y, cuando estoy bajando para ir a tocar el timbre, veo a mi nena salir casi a toda velocidad, cerrando la puerta de la entrada con fuerza, casi como con ira; ¿qué ocurre? Su caminata hacia donde me encuentro es veloz, como si no pudiera alejarse de la casa lo suficientemente rápido para su gusto y, antes de que llegue a la puerta, me apresuro a interceptarla. -Amore, ¿qué ocurre? -¿Podemos irnos? -¿Está todo bien? Pareces alterada y se supone que debes estar tranquila. -Yo... solo quiero salir de aquí, ¿a dónde podemos ir que sea calmado? -Podríamos ir a una cafetería, hay una que amas, o sino, podríamos ir a casa. Quizás pasar a buscar tu amado Mocaccino, con alguna pastelería si tienes hambre, e ir a la casa luego también sea una b

