La puerta de mi oficina suena y doy el paso, pues sé que es Costantino por el aviso previo de Amadeo de que estaba esperando afuera. Lo hice esperar dos minutos porque estaba en medio de un mar de papeles que tenían que ver con la parte que no tenía que ver él, por lo que necesité organizar todo para evitar preguntas o vistazos innecesarios a temas que no le conciernen en absoluto. Cómo desearía que mi nena pudiera volver... En cuanto la hoja doble de madera se separa, un hombre de rostro serio y cabello entrecano aparece por ella, cerrando tras de sí de forma silenciosa. No lleva puestas las gafas que le vi en la foto que me mostró Rinaldo, por lo que parece un poco más joven, aunque no mucho. -Buenos días Señor, vengo a darle un informe de avance como pidió. -Excelente, tome asient

