Al rey le gustaba reservar sus problemas para él mismo; su felicidad radicaba en resolver las cosas sin tener que atormentar a los miembros de su familia y a la reina. Por el contrario, a Layla le gustaba evadir todo lo que sentía. La reina decidió dar el tema por concluido, y el ánimo de ninguno de los dos se recuperó para dar continuidad a su vida en pareja. Layla se disculpó un par de veces antes de ponerse en pie y dirigirse hacia el interior de su casa. Leonel, por su parte, no dijo nada, simplemente la siguió, y Kamal tomó la mano de su esposo. Selene le acarició la espalda y le preguntó qué tan difícil era decir las cosas en el momento preciso, para no causarle tanto dolor a la mujer que había sufrido desde el día en que nació hasta ahora Layla cerró la puerta después de que su pro

