Selene había pasado la mañana escuchando a los médicos debatir si le infusionaban las células madre o básicamente se las daban por vía oral, y le parecía aterrador obligar al delicado de su esposo a comerse la placenta. Pero lo quería vivo y era un proceso de ya o un proceso de 72 horas. La reina se puso en pie y fue por Layla. La mujer estaba muy feliz con su desayuno cuando vio a la princesa acercarse. Layla se puso en pie y se disculpó con los demás, no sin dejar de llevarse su jugo y su pan. La mujer caminó al lado de la esposa del rey, quien le comentó las decisiones que tenía que tomar para darle mayor posibilidad de supervivencia, calidad de vida y salud a su esposo. —Selene, no es mi decisión, pero yo haré cualquier cosa para que Kamal se despierte. Y anda corriendo en el jardín

