Kamal se había despertado temprano junto a su esposa, le acarició la espalda a Selene y le dio un beso en la mejilla, se alistaron para ir al médico y cuando estaban por salir se encuentran con la princesa de Azalam. Ella iba vestida de manera muy sobria y estaba dudosa de su papel en una situación como esa, pero durante los dos días anteriores Kamal y Selene habían estado nerviosos por los resultados de los exámenes que involucraban la salud de su hijo y pensaron que tal vez tener una mano amiga podía ser útil.
—No tienen que llevarme, pero… si están de acuerdo en que los acompañe estaré encantada.
—Puedes venir —comentó Selene.
—Yo conduzco. —Kamal rodó los ojos y las dos rieron.
La joven condujo del hotel al pie del monte, seguida por los escoltas. Kamal le recordó que ella tenía una cita pendiente para valorar sus procesos reproductivos y los dos acordaron no solo concentrarse en Selene. La princesa tomó asiento en la sala de espera y Kamal y Selene fueron a su cita, en la cual les indicaron qué era lo que pasaba con ellos. Después de años de perder un bebé tras otro, les explicaron que eran portadores de varios genes alterados, por lo cual había un riesgo más alto para mutaciones fetales. En el caso de ambos, eran positivos para osteogénesis imperfecta, así que sus bebés se desarrollaban en apariencia, pero sus huesos estaban frágiles y básicamente eran incompatibles con la vida.
—Tengo que abortarlo.
—Muy pocos llegan a término, pero podría dejarle avanzar y donar los órganos.
—¿Conforme avanza, el bebé siente dolor? —preguntó Kamal.
—Sí.
—Entonces, será mejor terminar con esto ahora —respondió Selene.
Kamal tomó la mano de su esposa y la doctora les aseguró que así como podían concebir un bebé de forma natural, podían hacer una fertilización in vitro para asegurarse de que la próxima progenie fuera 100 % sana y libre de mutaciones.
La doctora les dio a ambos indicaciones y aclaró sus dudas como pudo, pero creyó importante que se reunieran con una psicóloga antes de firmar los papeles para el aborto. Kamal vio a la mujer y esta les sonrió.
—No nos sentimos cómodos haciendo esto —comentó Kamal.
—¿El aborto?
—Psicólogos, no opinamos en eso.
—¿Quieren a alguien más experimentado?
—No somos gente de psicólogos.
—Nadie es gente de psicólogos, y cuando han tenido más de tres pérdidas, el hospital pide como requisito una valoración psicológica. Sin mi firma, el bebé no puede ser extraído en ningún hospital del país. Requieren la firma de algún psicólogo o psiquiatra, así que podemos hablar o puedo recomendarles a alguien más.
—Buscaremos al mejor psicólogo o psicóloga de este país —le asegura Kamal y se pone en pie, toma de la mano a su esposa y sale de ahí.
Layla se pone en pie en cuanto los ve, y por la cara de tristeza de Selene sabe que no ha ido bien. Layla conduce con ellos en la parte trasera, escucha el llanto de Selene y sabe que no puede dimensionar lo que le está pasando, pero entiende que es lo peor que puede pasarle a alguien que desea ser mamá.
—Selene, ahora sabemos qué pasa.
—Vas a dejarme, tienes literalmente una esposa mucho más joven y guapa que yo, que sí puede darte hijos.
—Podrías dejarte porque tienes una mala actitud y me quitas la cobija durante la noche, por no hablar de que me empujas al otro lado de la cama, pero quiero estar contigo, te amo y tenemos tres hijos juntos, no voy a dejarte porque seamos positivos para algo malo ni porque Layla sea ligeramente más joven que tú.
—Ni yo quiero quedármelo, la verdad, ¿has escuchado cómo me ha tratado?, todo lo que me ha insultado —Selene rió entre lágrimas.
—¿Por qué no vienen a mi viaje conmigo? He rentado una casa cerca de la playa, cambian de escenario, piensan qué quieren hacer y se relajan un poco. Podemos llevar a los niños.
—¿Quieres llevar niños a tus días de descanso?
—Sí, estaremos todos juntos y podemos ir a pasear y comer rico, son solo cuatro días.
—Cuatro días son un montón.
—Vamos, ¿sí? Diremos que es mi luna de miel de ensueño, y que estamos trabajando en un bebé para el reino sí o sí.
—Layla, son tus días de descanso. ¿Qué tal si no quieres tanta gente?
—Claro que sí, invité a Lorenzo y ha dicho que sí un solo día y después se va. Y yo he rentado una casita, la verdad es que he rentado una casa familiar porque tiene muy buena ubicación —Kamal intenta no reírse.
Después de horas intentando convencer a Selene, tuvieron que hablar con Isabela y Sergio para que llevaran a los niños, los dos fácilmente estuvieron de acuerdo en ir a la playa y llevar los pequeños a pasar un rato con sus papás. Lorenzo pasó todo el camino comentando las mil maneras en las que su mujer le mataría, y los tres acompañantes de ato se rieron a más no poder.
Cuando vieron lo que Layla consideraba una casa de descanso cómoda, todos se quedaron en silencio observando.
—Se te nota lo princesa —molestó Lorenzo a la joven.
—Ya.
El mar estaba precioso, lleno de agua celeste y una arena curiosamente rosada, todos pensaron que verdaderamente era el lugar ideal para descansar un poco.
—No importa si voy a costarme.
—No, has lo que quieras. La casa tiene una sauna y una piscina de hidromasaje, ideal para personas cansadas de existir.
Después de poner cómodos a Kamal y a Selene, Layla pensó que era su momento de disfrutar y apuró a su cuñado hacia la salida. Los príncipes se fueron juntos a surfear. Lorenzo no podía creer que fueran tan buena con la tabla. Habían ganado unos cuantos espectadores, por lo que decidieron salir a comer algo y regresar a casa.
—Aquí la gente no parece interesarse.
—Aquí hay un montón de playas, mañana estaremos en unas portadas. —Señala Lorenzo con la mirada.
—Ahh. —Responde la princesa con tristeza.
—Lo bueno es que todos nosotros la hemos cagado en público, así que si se te sale una teta o más nalga, estás cubierta —Comenta Damian y todos están de acuerdo de que Sergio había logrado sorprender a sus seguidores metiéndoles impuestos de más, pide una mesa y más sillas, y todos conversan y se ríen con las ideas de Sergio. La princesa después de una hora de hablar y escuchar sobre política, queda convencida de por qué el pueblo querría inclinarse hacia Sergio.
—Princesa, ¿cuáles son sus planes? Tengo entendido que usted es la reina de Azalam.
—Así no funciona, pero básicamente veo porque ellos no se dejen toda la riqueza y mi pueblo carezca.
—¿Y cómo piensa lograrlo? La creación económica es en el centro de los reinos.
—Tierra del sol va muy por delante, pero, hay espacio para el crecimiento de Azalam. Lo siento, Kamal, pero no creo que sea saludable exportar a diestra o siniestra un lugar como el nuestro. Planeo hacer un par de construcciones más discretas, ecológicas y amigables, y aprovecharme de ese concepto tan de moda. Ustedes tienen su mega hotel y su mega tour de turismo, pero los vuelos tienen que aterrizar en algún lugar, y yo voy a abrir mi propia aerolínea.
—¿Y qué se enviará a Ramil?
—Minería, toda la vida ha sido un lugar de extracción minera, de ahí vamos a sacar mucha materia prima para vender. Un trabajo más industrial incluso, podemos capacitar a la gente y conseguir mano de obra barata para empresas de tecnología.
—Qué interesante, porque les he propuesto a mi padre y a mi cuñado lo mismo en cuanto a Ramil, y los dos se han negado rotundamente.
—Si tú me apoyas a mí, yo te apoyo a ti. Alianzas políticas, ¿has escuchado?
—Já, te tenemos por los huevos.
—Podemos discutirlo por el bien de todos, sobrios y en privado.
—Yo preferiría que no —interviene Damian.
—Yo soy dueño de una compañía de tecnología ecológica y amigable con todos y todo.
—¿Se puede vacacionar? —pregunta Luna. —Voy a llevarme a bailar al príncipe, porque me lo están estresando.
—No puedes sacar a bailar a un príncipe —dicen sus hermanos al unísono y Kamal toma la mano de Luna.
—Por supuesto que puede.